¿Por onde vou saír hoxe?

LUGO

FOTOS: ÓSCAR CELA

En directo | Clamor vecinal contra unas obras interminables Una mujer de A Ponte pidió auxilio a la Policía Local porque no consigue llegar a su vivienda con el coche debido a los trabajos de mejora de la travesía

06 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?ara muchos es como vivir en Sarajevo dado el nivel de destrucción a que están sometidas las infraestructuras. El día a día para los vecinos del barrio de A Ponte es complicado como consecuencia de unas largas, interminables, obras de mejora de infraestructuras en la travesía. Ayer una vecina, Elisa Río, cansada de hacer peripecias a diario para poder llegar a su casa con el coche, pidió el auxilio de la Policía Local. Los agentes se presentaron en diez minutos y le dieron dos posibles caminos alternativos que no convencieron a la afectada. En resumen, llegó al barrio a las diez y media y dos horas más tarde tenía el coche a casi un kilómetro de distancia, en la carretera de Portomarín. «Aí teño a comida conxelada, perdéndoseme. O que nos propoñen habitualmente é que fagamos carreiras polas corredoiras do barrio», explicó. Antes de avisar a la policía, la mujer habló con los obreros para que le facilitasen el tránsito. «Contestáronme que non era o problema deles», explicó la afectada. Las discusiones parecen ser habituales entre ambas partes. El miércoles un vecino se colocó delante de una pala para que no moviesen tierra. «Todos os días temos que facer un exercicio de adiviñas. ¿Por onde vou saír hoxe? Non sabemos por onde temos que ir», explicó Elisa Río. Efectivamente ayer era complicado entrar y salir a algunos garajes por las diferencias de nivel con la calzada. De todos modos, este problema es temporal. Lo que ocurre es que los vecinos están hartos con el retraso de las obras que comenzaron en el pasado mes de marzo y avanzan muy lentamente, según explicaron. Ahora circula por el barrio el rumor de que los obreros se marchen a otra zona y dejen los trabajos a medio acabar. La lista de desfeitas que provocan las obras es innumerable. Los vecinos, desesperados, se apresuran a contar sus problemas a los periodistas. El promotor de un flamante inmueble de viviendas mostró desesperado el mismo. Estaba limpio, impoluto, hace unos meses. Ahora parece como si estuviese próximo a un volcán. «Ya lo tuve que limpiar dos veces», explicó el promotor. Las empleadas de una peluquería indicaron que, hartas de dar vueltas y vueltas con los coches por las pistas-corredoiras del barrio dejan sus vehículos en las proximidades del colegio público y suben andando. Otro vecino contó como los automóviles sufren pinchazos y roturas en los tubos de escape porque chocan con los suelos. Pérdidas en negocios Los propietarios de los negocios también pagan las consecuencias de las obras y, algunos, no descartan el solicitar daños y perjuicios. En una panadería tienen que cargar estos días las furgonetas a mano porque no pueden llegar hasta la zona de hornos. Uno de los responsables del establecimiento dijo que la venta en el mismo había descendido considerablemente porque la clientela que iba en coche ya dejó de acercarse al barrio. También tienen problemas en un negocio de venta de extintores. El miércoles, por ejemplo, no pudieron cargar una furgoneta porque no pudo acceder a la zona del almacén. «O normal sería que a empresa encargada dos traballos fixese turnos de día e noite pero, logo de non ser así, por riba hai días nos que case que non quedan traballadores. É un verdadeiro pitorreo», expresó uno de los vecinos. Ayer, los obreros trabajaban en el hormigonado y colocación de baldosas en las aceras y también en la extracción de tierra de la calzada. Medio barrio tiene aceras. El otro medio está sin ellas.