Entrenarse para resistir mejor

Xosé María Palacios Muruais
Xosé María Palacios CASTRO DE RIBEIRAS DE LEA

LUGO

PALACIOS

En directo | Cuidados a la tercera edad La residencia de Castro desarrolla diversos programas para que las personas mayores, aunque sufran deterioros físicos o psíquicos, conserven o recuperen su autonomía

30 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Las lesiones son una amenaza constante para un deportista y una sombra que en algunos momentos -por ejemplo, en vísperas de grandes competiciones- nadie quiere sobre su cabeza. Parece claro, pues, que un futbolista se entrena estos días con la mente próxima en el cercano Mundial de Alemania; pero lejos de los focos mediáticos y del espectáculo que rodea al deporte de élite hay entrenamientos que también mejoran las condiciones de quienes los realizan y que tienen lugar bajo la mirada de especialistas. Así ocurre, por ejemplo, en la residencia geriátrica Mapfre Quavitae de Castro de Ribeiras de Lea, que alberga a 172 personas. La animadora sociocultural, Beatriz Pérez, explica que entre los residentes se pueden dar problemas muy diferentes, que van desde el párkinson hasta las dolencias vasculares pasando por situaciones de inmovilidad -propias, dice, de la tercera edad en general y de personas afectadas por demencias en particular-. Cuidada supervisión El plan de trabajo del que informa Beatriz Pérez parece tan riguroso como el de una selección que intenta alzar la copa que la acredita como mejor equipo nacional de fútbol en el planeta. Por un lado, unas actividades están supervisadas por el departamento de fisioterapia; por otro, de otras se encarga el de terapia ocupacional. La periodicidad no es la misma en ningún caso, ya que, afirma Pérez, una persona que acaba de sufrir una fractura de cadera necesita un tratamiento diferente al de alguien que padece una demencia senil irreversible: en el primer caso se intenta recuperar la movilidad, y en el segundo, atenuar unos síntomas que no desaparecerán. Problemas osteoarticulares -artrosis o degeneraciones óseas, por ejemplo-, hemiplejías o accidentes vasculares son algunos de los problemas con los que se enfrenta Ana María Balea, fisioterapeuta. Cada tratamiento individual dura una hora, y su objetivo es que los residentes no pierdan la movilidad. Ejercicios en barras paralelas -indicados para recuperar la movilidad- y sesiones de electroterapia -concebidas para aliviar el dolor en patologías articulares- o de infrarrojos -utilizados como relajante muscular que alivia el dolor- son algunas de las tareas programadas. Con todo ello, agrega Balea, hay un propósito muy claro: «Se busca que tengan la mayor autonomía», dice. Gerontogimnasia «Jesús, levanta los braciños». Se oye la voz de Lorena Arias, terapeuta, en otra parte de la residencia. Los trabajos que aquí se efectúan son diferentes, más centrados en permitir a las personas mayores la conservación de su autonomía personal que en lograr la curación de alguna dolencia concreta. «Que hagan vida independiente», dice Arias para resumir su objetivo. Otro apartado es la actividad denominada gerontogimnasia, con la que se busca que los mayores mantengan la orientación o la psicomotricidad. La terapeuta reconoce que en geriatría es difícil la recuperación; pero agrega que conservar las capacidades supone ya un triunfo notable, cuya importancia resume de modo elocuente: «Cada movimiento es casi como un triunfo», dice. Y sin necesidad de jugar un campeonato mundial de fútbol.