TRIBUNA | O |
19 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.A LOS GALLEGOS de la diáspora se nos aceleró el pulso y a los del interior se les paró el corazón. La policía incautando cajas de documentos en la Diputación Provincial de Lugo. ¿Era una escena en las herriko tabernas de Euskadi o la secuencia de una película de la serie de Corrupción en Miami? ¿Qué pasa en Lugo? ¡Si Augusto y Odoario levantasen la cabeza! La bien murada, la ciudad que resistió todos los embates incluido el pase a cuchillo de los próceres por los suevos, está a la altura informativa de Marbella y Miami. Pedro Almodóvar, ahora que le van a dar el Príncipe de Asturias, incorporará, sin duda, a su filmografía este evento novedoso, este suceso de adjudicaciones de obras y detenciones. Órdago fuerte el del fiscal jefe de la Audiencia Provincial de Lugo, Jesús Izaguirre, que salió en las teles, como el juez Garzón, al frente del dispositivo policial. Izaguirre viene precedido de famas severas y exigentes. Implacable y justiciero debe tener absoluta seguridad en los hechos imputados para promover este terremoto político-administrativo, esta guerra con varias trincheras, este shunami mediático. ¿Qué quiso decir Francisco Cacharro Pardo cuando respondió a los periodistas que preguntasen «al señor fiscal o en la sede del PSOE'»? Un enigma. «Los jueces discretos castigan, pero no toman venganza de los delitos», dijo Miguel de Cervantes en el texto Persiles y Segismunda. Sin duda, la Justicia triunfará una vez más. redac.lugo@lavoz.es