CRITERIO PROPIO | O |
02 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.ASOMBRO fue lo que me produjo la petición de Paco en 1983. Quería que lo pintase con Antonio. Nos conocíamos desde desde los 70 y nunca había demostrado interés en algo así. Tal vez consideró que esa relación merecía una «legitimación» a los ojos del mundo, ciegos ante una evidencia. Yo ya había trabajado con la idea de la Caja de Pandora en una obra de 1982 y como tenía pensados varios cuadros con ese mismo tema, creí que sería un buen argumento para unir a estos dos personajes y su tumultuosa relación, en un espacio anónimo en el que sólo el gesto de la mano abriendo ese objeto-caja y el inquisitivo cruce de miradas entre ellos diesen las pautas suficientes para la comprensión de una obra en la que incluso el estar realizada en dos piezas tenía su significado: si en un momento dado la relación se rompía... también se rompía la obra quedándose cada uno con su parte. Esto no llegó a ocurrir, pero pocos años más tarde, el destino o más exactamente el sida, como salido de esa caja, acabó con la vida de Paco. Pena fue lo que me produjo la petición de Antonio en 1995. Quería que buscase un refugio definitivo para el cuadro. Sintiendo que no sobreviviría mucho más tiempo y ante la perspectiva de que las familias pudiesen separar la obra, -a ellos, en definitiva- quería que «aquel momento» que fueron sus vidas, durase... para siempre.