ADARVE | O |

05 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

LA FALTA de calidad de algunas obras públicas es una burla al contribuyente, una molestia continua, un dispendio. Las calles del casco histórico son un ejemplo de cómo no se deben hacer las cosas. Las que no han tenido que ser reparadas a los pocos meses de ejecutadas las reformas, necesitan constante atención para conservarlas en estado aceptable. El caso más llamativo fue el de la calle Progreso, que prácticamente fue necesario rehacer. Quienes gobiernan el Concello tienen una clara responsabilidad en la calidad de las obras que dependen de la institución. A ellos les corresponde exigir a los técnicos municipales que controlen que el trabajo que realizan las empresas contratadas. Está claro que algunos equipos políticos no hicieron bien su trabajo. Como también se aprende de los errores de otros, es de suponer que Orozco adopta las medidas adecuadas para no repetirlos.