En directo | La Subdelegación del Gobierno estrena escudo Un amplio equipo de personas, ayudado por un robot que hizo labores de desbaste, trabajó tres meses para hacer la obra que comenzó a ser instalada ayer
16 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.TRES PERSONAS Y UNA GRÚA. El material fue trasladado en un camión y colocado por tres personas y una grúa UN TRABAJO DE MÁS DE TRES MESES. Preparar las piezas del nuevo escudo supuso un trabajo de más de tres meses EL MISMO VOLUMEN. El nuevo escudo tiene el mismo volumen que el anterior y es del mismo tipo de piedra NUMEROSOS RELIEVES. Los numerosos relieves de la obra hicieron más laborioso el trabajo del equipo humano ?a Subdelegación del Gobierno está a punto de estrenar oficialmente escudo constitucional en su fachada. Las laboriosas obras de montaje se desarrollaron a lo largo de toda la jornada de ayer y es posible que concluyan en la tarde de hoy. Adaptar la fachada del edifico de Armanyá a los nuevos tiempos supuso subir hasta las alturas unos cinco mil quilos de granito, según contaron ayer responsables de la empresa lucense PCM Granitos Moldurados que se encargó de todo el proceso, desde el diseño y elaboración hasta el montaje final. Todo el personal de la firma trabajó en la obra, explicó ayer el gerente. El primer paso consistió en hacer el modelo en perspectiva y proporcionado al espacio que dejó el viejo escudo. Hubo incluso un proceso de escaneado y otro de desbastado para, finalmente, pasar a manos del tallista Luis Martínez Eimil que invirtió más de tres semanas en los retoques. En la preparación intervino incluso un robot que llevó a cabo las tareas de desbaste de las piedras tras ser programado informáticamente. «Su trabajo fue similar al de un oficial de primera pero hay que dejar muy claro que lo fundamental fue la tarea ejecutada por todo el equipo humano sin el cual no sería posible la obra», explicó el gerente de la empresa. El tallista cantero Luis Martínez Eimil, autor de la colección de esculturas del paso de los escritores de la plaza Maior, confesó que hubo partes del escudo que resultaron muy laboriosas. Este es el caso de la corona y también de un león que figura dentro del escudo. Todos los elementos están tallados sobre la piedra, no pegados. Precisamente esta circunstancia, unida a la gran cantidad de fondos, hizo que los trabajos fuesen muy minuciosos. La obra tiene cuatro hiladas (piezas) en horizontal. Todas ellas van ancladas en perfiles de acero inoxidable a la fachada del edifico. «Caer non can», advirtió el tallista. Ninguna de las piezas del viejo escudo, que fue recuperado intacto, fue aprovechada para el nuevo. Los autores de la obra buscaron el mismo tipo de piedra que la usada para el emblema franquista para que no desentonara en la fachada. La empresa lucense que elaboró el escudo también se encarga de preparar piezas para la Sagrada Familia de Barcelona.