Edificios integrados hechos por arquitectos de prestigio

La Voz

LUGO

Con respecto al Museo Nacional de Arte Romano, el planteamiento era hacer un edificio de una gran importancia vinculado con el gran conjunto monumental del yacimiento arqueológico que forman el teatro y el anfiteatro, según señala Pedro Mateos. El museo se hizo al amparo de esos restos, incluso tiene en su sótano una cripta visitable con restos. «Eso fue una experiencia positiva pero enmarcada en un momento determinado, cuando Mérida acababa de ser designada capital de la autonomía», dice Mateos. Fue cuando comenzaron a intervenir en la ciudad arquitectos de prestigio como Moneo; Calatrava, que hizo un puente, o Navarro Baldeweg, que hizo el proyecto de la ciudad administrativa, que es la antítesis ya que allí están todas las consejerías. Están en el centro, para lo que amortizaron toda una manzana de 11.000 metros, que se utilizó para hacer un gran edificio de oficinas. Ese edificio llevaría 2.000 plazas de aparcamiento y no contemplaba los restos arqueológicos. Como aparecieron, con un gran yacimiento en el que se localizaron casas romanas, calzadas, mosaicos y la muralla, el inmueble perdió los bajos y hubo que cambiar el proyecto. Hoy las plantas altas están dedicadas a las consejerías y la baja es un recinto visitable de 11.000 metros cuadrados.