El sindicato reclama transparencia en las listas de espera La organización nacionalista pide cambios para mejorar la gestión de los recursos públicos
08 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?ntre seis y siete meses de espera es el tiempo que estima el sindicato CIG-Saúde par acceder a una operación de cataratas. El Xeral tiene en su lista a unos 800 pacientes que aguardan a que los llamen para una intervención de este tipo. Ese mismo tiempo medio, según dicha organización, es el establecido actualmente para implantar una prótesis por parte del servicio de traumatología, que tiene 300 personas esperando para entrar en quirófano. Dicho sindicato dio a conocer ayer las listas de espera más abultadas en una nota en la que insta a los nuevos responsables sanitarios a practicar la transparencia. «Non é lóxico -señala- esixir en 4 meses o que outros non fixeron en 16 anos, pero tampouco é lóxico soportar as mesmas políticas de persoal e de xestión e comulgar con rodas de muíño». En lo que respecta a pruebas especiales, según el informe de la CIG, la espera media más larga son los 20 meses de las electromiografías. También figuran 17 meses para una colonoscopia; 13 meses para una gastroscopia y 5 meses para las ecografías de ginecología. Este sindicato, que pide una mejora en la gestión de los recursos públicos, que repercuta en la asistencia sanitaria, cifra en 17 meses la primera consulta de cirugía vascular venosa; en nueve meses la de oftalmología; en ocho meses la de rehabilitación ordinaria y de dermatología y cinco meses para reumatología. La demora de las de endocrinología, neurología y ginecología es de tres meses. En el caso de las consultas para revisiones, la que tarda más es la de cirugía vascular venosa, que está, según CIG-Saúde, en 27 meses. Críticas Para este sindicato, uno de los graves problemas de la sanidad pública es su convivencia con la privada. «Namentras iso non se amañe -apunta el responsable de CIG-Saúde, Francisco Villanueva- difícilmente haberá boa xestión na sanidade pública». Añade que el Sergas no está obligando a cumplir la normativa que impide compartir los pacientes de la privada y de la pública. «Prometeuse un cambio -apuntó- pero polo de agora so hai promesas e os de sempre seguen manexando a sanidade pública como o seu cortizo particular».