Un realojo que ya dura dos años

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En directo | La frustrada restauración de un inmueble centenario de Rábade El incendio declarado en la sucursal bancaria de Rábade obligó a dos familias a abandonar sus viviendas en mayo del 2003. Todavía no han podido regresar a la casa

16 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Han pasado dos años y medio y ya no huele a humo. Del incendio que destrozó la oficina de Caixa Galicia de Rábade y provocó desperfectos en el resto del inmueble la noche del 19 de mayo del 2003 quedan malos recuerdos y dos familias desalojadas. Aunque no hubo que lamentar daños personales, el susto todavía no se lo han sacado del cuerpo los seis residentes que vivían en el primer y segundo piso del inmueble, ubicado en la calle Gabriela Nieto Chaín, principalmente la abuela de la familia, una mujer de más de ochenta años que residía en el primer piso. Pasado este tiempo, los seis miembros de la familia Macía no han podido regresar a su hogar y siguen costeando de su bolsillo el precio del alquiler de su actual vivienda. No están satisfechos con los arreglos que contrató la aseguradora y lamentan que, mientras la oficina bancaria volvió a funcionar en los bajos en el mes de junio del 2004, ellos siguen durmiendo bajo techo ajeno y todos los muebles de las dos viviendas siguen almacenados en un local de A Coruña, cuando les habían prometido que en agosto de ese año podrían trasladarse a sus hogares. Los propietarios, que sólo tienen llave del segundo piso, lamentan que los técnicos y la aseguradora no atendieran sus avisos de que un año y tres meses después del incendio, en agosto del 2004 la casa, «comenzó a ceder». Fue entonces cuando comenzaron a aparecer profundas grietas en un local del segundo piso situado encima de la habitación de la primera planta, que quedó totalmente calcinada, incluidos los muebles, la ropa y otros artículos que fueron valorados en 9.000 euros, pero cuya tasación nunca se aceptó. Grietas y goteras Según la familia, fue en ese momento cuando las grietas también aparecieron en el pasillo comunitario, dejaron de cerrar las puertas del domicilio, notaron desnivelado el suelo del pasillo y se formaron las goteras que estos días afectan a una habitación. Todavía recuerdan que lo único que les ha compensado la aseguradora es 3.000 euros a cada familia y los gastos de alojamiento en un hotel, donde pasaron los primeros ocho días después del incendio: «El resto lo tenemos que abonar nosotros». La falta de acuerdo entre ambas partes llevó a la familia Macía a presentar sin éxito una conciliación y una demanda que registraron este verano en el Juzgado número 5 de Lugo.