Un proceso que comenzó en abril del 2000 y con muchas promesas

La Voz

LUGO

19 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Antes de que los obreros abriesen el firme del solar que adquirió la USC en la plaza de Pío XII los arqueólogos ya presumían que se iban a encontrar vestigios romanos. La cercanía con la Muralla y con la catedral hacían presagiar al arqueólogo Celso Rodríguez que la parcela contenía restos de importancia. Era el 26 de abril del 2000, día que comenzaron las obras. Desde esa fecha y hasta ayer se sucedieron diferentes procesos de excavación, promesas políticas de las administraciones y hasta un proyecto presentado por la USC al Concello y a la Xunta para la conservación de los restos. Felipe Peña confiaba el 27 de junio del 2000 en que se integrasen los hallazgos que se fueran produciendo. El 6 de agosto del 2001, bajo el rectorado de Darío Villanueva y el vicerrectorado de Francisco Maseda, se propone un museo junto a los cimientos de la Muralla. Las administraciones reaccionan y, en diciembre del 2001, se comprometen a conservar las viviendas romanas aparecidas. La Universidade había presentado un ambicioso proyecto, que superaba el millón de euros. A partir de ahí se inició una excavación del solar más exhaustiva, que finalizó en otoño del 2003. Desde esa época, la parcela está cubierta por una lona, recibe los comentarios de los turistas y acompaña al botellón de los sábados.