DESDE EL ADARVE
15 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.A LOS PARTICIPANTES en el botellón del parque Rosalía los he visto muy formales y el fresquito nocturno casi invitaba a sumarse , allí tranquilamente de risas y palique, dándole al bebercio entre la fronda. Más saludable y barato, donde va a parar, que las cobachas que autorizan por pubs: locales estrechos o en simple sótano, sin ventilación ni conversación posible. Me sumo por esta vez al colega Leandro para defender a los celebrantes pues incluso consiguieron alejar a estorninos y exhibicionistas. Apuesto a que llegan a casa y huelen a besos de novia/o, o como mínimo a paulonio y abeto, y no a tabaco sudado. Que conste en el pliego de descargo del informe encargado por Orozco a la USC. El botellón, aparte de la moña, fomenta la conversación y seguramente a los chavales los malean más en otros antros. «Yo soy el mástil de tus ilusiones y esperanzas» dice la plegaria del árbol que preside el parque.