Incendios

| XAVIER LOMBARDERO |

LUGO

DESDE EL ADARVE

12 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

ILLÁN, Gaibor, Ladra, todos estos lugares de monte, sin muchos núcleos de población, se suceden en una linea incendiaria que hace sospechar de la acción de uno o varios pirómanos. Al menos desde el pasado domingo los aviones, helicópteros y brigadas de extinción de incendios no paran de trabajar en la zona. Consiguen atajar los fuegos, pero la preocupación entre los vecinos es lógica. Como la situación tampoco es tan novedosa (dicen por allí que el pasado año la racha también duró varios días en Xoibán), y las llamas no han amenazado las casas, todo parece indicar que en el futuro la Xunta seguirá cumpliendo su papel, la Guardia Civil trincará si puede y los del mechero continuarán con su sorda y sórdida práctica de carbonizar aquí y allá. Soy pesimista acerca de una solución radical a los incendios y, aún teniendo en cuenta que el problema ya no es el desastre natural de antaño, falta una cultura medioambiental adecuada -en el campus los expertos veraniegos sobre biodiversidad se la siguen cocinando entre ellos en los auditorios-, y más acciones preventivas. Si hay quien «limpia» el monte para poder luego cazar mejor, si continúan las venganzas de lindes por falta de una ordenación territorial (la típica guerra entre eucaliptales y praderías o tierras de cultivo), si ocultan intereses urbanísticos o cualesquiera otros, no parece fácil erradicar el problema.