Pequeñas, aunque peleonas

La Voz

LUGO

PRADERO

La seis Las minimotos se han convertido en uno de los productos de moda, pero no pueden circular por las vías públicas y aparcamientos como a veces se ven en Lugo

06 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Medio metro de alto por medio metro de ancho y unos escasos 90 centímetros de largo, son las medidas más deseadas para divertirse esta temporada. Las minimotos han tomado las calles y se han convertido en el juguete más de moda para unos niños quizás demasiado creciditos. Los comerciantes y empresarios, siempre avispados a la hora de vislumbrar donde está el dinero, se han sumado a esta nueva tendencia y promueven la adquisición de un vehículo que, a pesar de sus reducidas dimensiones, puede resultar muy peligroso. La ciudad de Lugo se apunta también a esta novedad, los escaparates las exponen en primera fila y los folletos las anuncian en los parabrisas de los coches. Y, en algún rincón, los jóvenes y no tan jóvenes se entretienen con ellas. Estas minimotos son réplicas casi exactas de las motos de verdad pero, como indica su nombre, a pequeña escala. Funcionan a gasolina y pueden llegar a alcanzar una velocidad de 70 kilómetros por hora. Un precio medianamente accesible, alrededor de 300 euros, y la no exigencia de licencia para conducirlas son un aliciente para una cada vez mayor demanda. Pablo París Varela , comerciante de Lugo, acaba de inaugurar una tienda en la ciudad y, como no, se ha apuntado a la moda de las minivehículos, luciéndolos orgulloso en su expositor. «Las minimotos son muy divertidas y usándolas con sentido tienen la misma peligrosidad que una bicicleta», afirma Pablo. Está prohibido conducir minimotos por la vía pública, pero cada vez es más habitual verlas por la calle. En nuestra ciudad la explanada del pabellón de deportes se ha convertido en el centro neurálgico de este tipo de prácticas, en una vía en la que su uso es ilegal. Quizás también habería que preocuparse por su peso para cuando el usuario tiene que cogerla en brazos porque viene el guardia y se la ve. París Varela considera que no hay que exagerar sobre este tipo de prácticas: «Conozco a más de 20 personas que tienen motos de este tipo y de éstas sólo una anda por la calle. Los casos que yo conozco no se caracterizan por saltarse las normas».