DESDE EL ADARVE
06 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.SI LA SEMANA pasada cuatro sindicatos cuestionaban la labor de los periodistas sobre la cobertura del juicio a funcionarios de Monterroso y el respeto mediático a la presunción de inocencia, anteayer eran los guardias civiles los encargados de recordar a la escolta de Raúl Castro que la visita «privada» del ministro se desarrollaba en lugar público y que los periodistas tienen derecho a hacer su trabajo, pues en este país hay libertad de prensa. El mundo al revés; el ánimo por controlar todo salta donde uno menos se lo espera, o cuando no se sabe vivir de otra manera. Pongámonos a salvo del populismo, del corporativismo y del estrellato mediático para no caer de coristas de gente VIP. Ojalá a Raúl Castro le hayan recordado lo justo de liberar a disidentes políticos y la humildad en que viven sus compatriotas y nuestros emigrantes, parecida a la que le «sorprendió» en la casa del padre, en Láncara.