DESDE EL ADARVE
19 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.MAGDALENA López, la directora del centro ocupacional de las Hijas de la Caridad, estaba ayer doblemente feliz. La primera razón es que Habemus Papa . Sobre Benedicto XVI cree que «al haber estado tantos años junto a Juan Pablo II, seguro que muchas cosas buenas se le han pegado». El otro motivo de su felicidad era la ilusión con que los chicos del San Vicente Paúl inauguraron el centro, un lugar para el trabajo pero también para el divertimento y la integración -una de sus alumnas ya labora en una ITV-. Hacer el bien y trabajar «a fondo perdido» son las máximas de unas personas que atienden a otros 72 disminuidos de entre 18 y 74 años en las instalaciones cercanas al campus, e inauguradas en 1984. Desde finales del siglo XIX han sido para muchas familias una verdadera tabla de salvación. Su vocación y servicio sí puede considerarse milagrosa. Son el mejor ejemplo de la Iglesia.