Crónica | Perfil de un jubilado atípico El presunto asaltante de la Caixa Galicia de Muimenta está pendiente de ser juzgado por quince incendios ocurridos el pasado verano en diversos montes de la zona de A Pontenova
19 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.El jubilado de Vilaxe (A Pontenova) Pedro J.P.S., de 58 años de edad, va camino de convertirse en un personaje de película. El lunes era detenido por la Guardia Civil como presunto autor del atraco cometido en una entidad bancaria de Muimenta, donde supuestamente había entrado horas con la cara tapada por una media y esgrimiendo una pistola de fogueo y una navaja. Se llevó un botín de 8.735 euros. Su aventura duró poco, porque apenas una hora después fue detenido con el dinero escondido en la carcasa que proteje la batería. Imaginación, desde luego, no le faltó. Parece como si hubiese querido interpretrar una película aunque sin cámaras. Pero todo esto ya parece una minucia si se echa mano de la hemeroteca y se comprueba que el año pasado, por el mes de agosto, fue también detenido en varias ocasiones como presunto autor de un buen número de incendios ocurridos en la zona de A Pontenova y Riotorto (le atribuyeron dos en la parroquia de Villaboa-Fontangordo, uno en Xudán-Vilaxe, dos en Vilaboa-Vilaoudrid -uno de ellos con tres focos de inicio- dos en Órrea, otro en Monte Moural, otro en Santalla-Vilameá con tres focos distintos, otro en Xudán y tres conatos en Leiras-Meira). El hombre había reconocido su participación en los hechos, aunque no llegó a dar explicación coherente de lo sucedido. Cuando fue detenido encontraron en su famoso Seat Ibiza blanco, el vehículo que se veía siempre cerca de los focos, seis mecheros, dos tubos de recarga de gas de mecheros y dos botes de disolvente. El hombre pasó entonces varias veces por el Juzgado y estuvo ingresado en la unidad psiquiátrica del Xeral Calde, saliendo luego a la calle. En unas declaraciones realizadas a esta redacción se había mostrado enfadado con los medios de comunicación argumentando en su defensa que «non me viron prender lume», que estaba a tratamiento psiquiátrico y que opinaba que no fue autor de los incendios y que a su entender era inocente. Al final, una advertencia por su parte: «Si quiere saber algo máis chame ó meu abogado». Pues hoy pasa Pedro a disposición del Juzgado de Vilalba para explicar su presunta relación con el atraco de Muimenta. En su declaración inicial, realizada en las dependencias de la Guardia Civil en Lugo, en presencia de su representante legal, parece que declaró que no tenía intención de dañar a nadie y que se sentía como en una película. Falta saber lo que contará hoy en el juzgado. En principio, debe hacer frente a un presunto delito de robo con intimidación. Tal como se adelantó ayer, aparte del dinero, los agentes hallaron en su coche la pistola de fogueo con su cargador, tres cartuchos, una navaja y una caja con otros dieciséis cartuchos de fogueo. El propio sospechoso les explicó a los guardias donde llevaba escondido el dinero. Pedro, después del robo, supuestamente le cambió las placas de matrícula al coche pero no actuó con demasiada astucia. A un buen atracador o, por lo menos, a los que hacen interpretaciones cinematográficas ni se les ocurre ponerse a lavar el coche y aspirarlo en la gasolinera del pueblo donde cometen el robo. Si pensaba que los vecinos de Muimenta, acostumbrados a no ver a gente muy extraña, se les iba escapar el detalle, erró por completo. Pedro, durante muchos años, trabajó como funcionario de la Jefatura Provincial de Tráfico. Se jubiló no hace mucho. Algunas fuentes expresaron que su marcha se produjo tras la detención el pasado verano aunque en otros círculos indicaron que ya estaba en inactivo laboralmente.