La fatalidad

| XAVIER LOMBARDERO |

LUGO

DESDE EL ADARVE

13 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

LA FATALIDAD, la desgracia y su matrimonio con el caos nos desbordan. Al recordar el fatídico 11-M, a los huérfanos de padre y madre que el otro día dejó un kamikaze en la autovía, o si nos paramos en el incendio de Pereiramá en Castroverde, una «casa boa» carbonizada en un momento tras décadas de acogedor hogar, también sucumbimos al absurdo. Porque, ¿cómo influyen los factores de riesgo? Permítanme el ejemplo de «increíble» trazo vital de Gerhard Barkhorn, alemán que fuera jefe de estado mayor en la OTAN y que se retiró en 1976 como teniente general. Barkhorn, piloto de caza, había volado en más de 1.100 misiones de combate durante la Segunda Guerra Mundial y, con 301 derribos reconocidos de aviones rusos, británicos y norteamericanos, fue a su vez derribado nueve veces. Consiguió sobrevivir y seguir volando tras la guerra. Murió con su esposa en 1983... en accidente de tráfico.