?ue en marzo del año 2003 cuando la mesa de contratación del Concello optaba por Urbaser para la gestión e instalación de una planta de compostaje en Lugo. Competían cinco firmas, algunas de las cuales presentaban una oferta principal y otra alternativa, como en el caso de la entonces ganadora. En aquella mesa de contratación, el edil de la oposición, el popular Antonio Tort, se abstenía en la votación al considerar que faltaba un informe de algún especialista en gestión de residuos. Fue una reunión larga, de más de tres horas. Todo un aviso. Ya entonces se anunciaba que las obras de construcción de la planta comenzarían en el verano del 2003. La inversión ascendía a 12,6 millones de euros. El lugar de ubicación sería en O Ceao, en las inmediaciones de la estación de transferencia de Sogama. El gran impulsor de que hubiese una planta de compostaje en Lugo fue el BNG, en oposición al sistema de Sogama que defendía el PP. En aquel momento, el concejal de Economía, el nacionalista Fernando Blanco, defendía la adjudicación de Urbaser por entender que era la mejor propuesta técnica y económica de las presentadas. El PP votaba en contra en el pleno del 8 de abril por considerar que el recibo de la basura se incrementaría un 94%, algo que negaba Blanco. Protesta vecinal Pero ya en septiembre del mismo año comenzaban a hacerse evidentes los inconvenientes. El Concello había dado un plazo a Urbaser para entregar el proyecto del vertedero complementario de la planta de compostaje. Se estudiaba la posibilidad de ubicarlo en Labio, en la parroquia de Vilachá, pero los vecinos se oponían. Y llegamos al presente año. En marzo, el Concello estudiaba la posibilidad de aceptar el recurso que presentó Sufi. Se daba a conocer tras una reunión que mantuvieron Orozco y los vecinos de Labio. Finalmente se aceptó el recurso de revisión y ayer se volvieron a evaluar las propuestas. El PP y el BNG ya solicitaron la celebración de un pleno municipal para abordar la planta de compostaje.