La seis Absuelto un recluso marroquí acusado de pegar a un funcionario de Bonxe. La jueza resalta en la sentencia la desproporción en la constitución física entre uno y otro
18 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.La Audiencia Provincial tendrá que resolver próximamente un recurso presentado por la fiscalía en relación con una sentencia dictada por la titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Lugo que absolvió a un recluso de origen marroquí que fue acusado de pegar a un funcionario de la prisión de Bonxe. La juzgadora destaca en la sentencia la desproporción en la constitución física entre uno y otro y, a pesar de que el responsable de la vigilancia tuvo que emplear la fuerza para reducir al preso, éste no presentaba ningún tipo de lesión. Por lógica parece que es una cuestión de talla. En el juicio, el fiscal había sostenido que Refes Karim, el recluso, se había dirigido al funcionario de prisiones de forma muy agresiva para que un médico le reconociese de forma inmediata. «Llámame al médico o vamos a tener problemas. Sois unos racistas y yo no me marcho de aquí hasta que me vea al médico y si para ello tengo que partirle la cara alguien se la parto». En estos términos se expresó el preso, según el fiscal. Además, la acusación sostuvo que Refes golpeó la pared y la puerta a puñetazos y, cuando el funcionario le indicó que esperarse en la sala de espera se abalanzó sobre él, le propinó un codazo y una patada en la pierna y, además, lo tiró contra la pared. El incidente concluyó cuando se personaron otros funcionarios los cuales consiguieron reducir al recluso a la fuerza. En este lance Refes intentó propinar diversos golpes con los puños y los pies a sus vigilantes, siempre según la versión que sostuvo el fiscal quien pidió para el imputado un año y seis meses de cárcel. La sentencia sólo estima acreditado que el acusado requirió al funcionario para acudir al médico. Sin ningún objeto Dice la jueza que se le imputa al preso el ocasionar lesiones al funcionario, «pero cuando éste fue preguntado por la defensa dijo que el acusado no tenía ningún objeto contundente, aunque haciendo una clara suposición dijo que era posible que los cortes se los hubiera hecho con unas grapas que podía tener ya que el día anterior había tenido una grapadora». Añade la jueza que «esta explicación, que nunca ofreció hasta el acto de juicio, no resulta creíble». «Es sorprendente -añade la sentencia- que otro funcionario no recordase nada de lo sucedido. Igualmente resulta sorprendente que si fue necesario emplear la fuerza física con el acusado, incluso con las porras, no consta que haya sufrido ningún tipo de lesión, sino simplemente que estaba inmovilizado y nervioso. En esta cuestión es también de destacar la notoria desproporción en la constitución física del acusado y del funcionario, pues la de éste es de bastante mayor envergadura». El recurso de apelación por la absolución iba a resolverse hace ya un par de semanas en la Audiencia Provincial de Lugo, sin embargo la vista se suspendió como consecuencia de la incomparecencia de los testigos, que fueron llamados a prestar declaración nuevamente.