A media voz El barrio más populoso aun sigue en fiestas, pero una tromba de agua apagó ayer los brillos de la concurrida carrera ciclista
04 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Como solidaridad no es sinónimo de tristeza, sino de satisfacción, los organizadores de las fiestas de A Milagrosa consideraron que en el programa también tenía cabida una feria solidaria, que se celebró ayer a mediodía con la participación de cerca de una decena de agrupaciones. Desde las once de la mañana hasta las dos de la tarde se pudo adquirir casi de todo en los puestos instalados en Divina Pastora y en la plaza principal del barrio, con la tranquilidad de saber que su origen es auténtico y que los euros que pagamos van destinados a comunidades muy necesitadas y al funcionamiento de las propias organizaciones, que no tienen ánimo de lucro. Entre las participantes estaban la Cruz Roja, el Grupo Scout, Ayuda en Acción, Solidariedade Internacional, Unicef, Manos Unidas, Taller Solidaridad, Meniños, Amnistía Internacional y alguna más, todas ellas de constrastada trayectoria altruista. Los compradores y visitantes en general tuvieron igualmente la oportunidad de escuchar el concierto de música clásica que ofreció en el mismo lugar el grupo Stranniki. En A Milagrosa también se celebró una carrera ciclista con una participación que desbordó las previsiones de la comisión, o no calculó correctamente el tiempo de duración, ya que se prolongó más de 60 minutos sobre el horario previsto. Además de muchos ciclistas en cada categoría, al lugar del circuito, en Duquesa de Lugo, acudieron centenares de personas que estaban tan confiadas presenciando la prueba cuando un intempestivo chaparrón causó una desbandada general y dejó a los sufridos deportistas totalmente empapados. Así se explica y justifica la expresión «aguafiestas». Más resguardados estuvieron los participantes en el campeonato de billar que se celebró en el Halley Bar, también dentro del programa de fiestas. Sin embargo, entre jugadores y espectadores no superaban el medio centenar de personas. Había cinco mesas y, a juicio de este lego, se vieron buenas jugadas. Sabido es que el alcalde López Orozco se aupó al primer puesto del ranking de celebrantes de bodas, incluso por delante de otros reconocidos y selectos templos. Ayer fueron cinco las parejas que pasaron por esta vicaría civil. A las seis de la tarde casó a Juan Manuel con Lourdes ; a las siete, a Juan José con Rocío ; a las siete y media, a Víctor con Mara ; a las ocho, a Ángel con María del Mar , y a las ocho y media, a Ángel con Mari Luz . Seguro que por la noche recitó en sueños salmos del Cantar de los cantares , al que suele recurrir.