La juventud, para quien la escribe

La Voz

LUGO

La seis El lucense Benito Losada dirige desde Ourense una de las más brillantes experiencias en torno a la juventud y el Club Ancares repasa con satisfacción sus cuarenta años

14 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

, es el título del relato ganador de la vigésima edición del Premio Ourense de Contos para a Mocidade 2003. El autor es un pontevedrés, treintañero, llamado Pablo Piñón Dacal , que aborda una rocambolesca pulpada en la que los secretos están en el agua de cocción y en las manos de una pulpeira de agárrate. ¿Quién dijo que en Galicia no entendemos de comida rápida? Al premio concurrieron el pasado año lucenses como el begontino Paulo Martínez Lema ; Silvia Pazos , de Monforte, las mindonienses Loreley Piñeiro y Ánxeles Rodríguez o Belén Pérez Aldariz , de Lugo capital. Es un certamen consolidado en el que han triunfado otros paisanos como la sarriana Ana Cristina López , el vilalbés Martiño Maseda o el lucense Xosé Díaz , que lo ganó en el 2002. Detrás de este premio con sede en Ourense hay un lucense, de los que trabajan para la juventud, y por ser joven de espíritu. No se crean que hay muchos anarquistas espirituales, por lo menos de los que peinando canas, apuesten por vivir como mozos y sortear la mediocridad. Se trata de Benito Losada , director de la Casa da Xuventude de Ourense por largos años y quizás, la mejor institución gallega en materia de juventud. La fotografía galaica pasa por allí, por el Outono Fotográfico, o no existe. En la edición del año pasado organizaron 88 exposiciones en 44 salas, incluida la dedicada a Fotopress, y desde su sencilla y veterana sede también artellan premios de Banda Deseñada y todo tipo de actividades para los jóvenes, desde los juegos de rol hasta el ajedrez. Aquello funciona y sería un gran ejemplo para muchos de los deslabazados centros sociales de Lugo. No es fácil encontrar una persona como Losada, homenajeado por todos en la ciudad de As Burgas y que ha sido tentado por partidos de todos los colores para ejercer de político. No ha picado, lo suyo son la cultura y los jóvenes. Lo que sí resulta extraño es que ninguno de sus jefes haya tratado de extender la experiencia ourensana, en concreto Manuela López Besteiro fue su jefa durante muchos años (la Casa de momento depende de la Xunta) y todavía hoy la viveirense Loreto Sanmartín , directora xeral de Xuventude (como antes lo fue Eugenio Corral ), conoce el modelo. Loreto Sanmartín es, por cierto, rara avis por Lugo. Pero claro, la Xunta abarca mucho, y a veces aprieta sin lograr nada. Hasta llega con sus subvenciones a Os Ancares. Acabamos de recibir el número 11 de la revista del Club Ancares donde Alfredo Sánchez Carro editorializa sobre los cuarenta años de la sociedad que tiene por escudo un urogallo (después de 40 años debe ser de los pocos que queden) sobre una palloza. Un repaso a la educación en la montaña (incluida la Misión Cultural de 1959), donde por cierto apenas hay ya niños pues la sangría migratoria no se ha detenido, se incluye en esta joven revista que también se detiene en la trayectoria de « Manuel Belón , el eterno alcalde de Cervantes». No en vano lleva gobernando ininterrumpidamente el municipio desde 1962. Entre los principales apoyos (muchos, dice él) que confiesa haber recibido, están otros no tan eternos pero bastante perennes como Francisco Cacharro Pardo , y el de Manuel Fraga Iribarne , éste último otro fijo en las estampas de la publicación, retratado en contraportada en traje de camuflaje, tras una cacería a mediados de los años noventa. En la revista se reseñan más temas pero cabe reparar en que, si uno quiere ser director xeral de algo de medioambiente, no está mal visto fotografiarse cuantas veces sea preciso con rifle y prismáticos ante un corzo muerto. Dejémonos de historias, por mucho parque natural, albergue-parador de montaña y cumbres nevadas, allí lo que de verdad mola es tirar de escopeta, sea uno general de brigada o noble. El legado de Castroviejo no parece haber evolucionado. El corzo es el corzo, y la escopeta se carga con pólvora y plomo, por eso hay que inculcar a los escolares el respeto y la conservación de la naturaleza. Por lo demás, en ese boyante municipio, que a decir de su alcalde sufrió un «enorme revulsivo» tras la construcción del albergue, no todos están muy contentos. Hay quien, a la vista de lo que sucede en el colegio, avisan de que «el último que apague la luz». Otros, como los vecinos de Piornedo (Ben de Interés Cultural de Galicia) a quienes el arquitecto Suanzes quería reasentar fuera de su pueblo (como en las mejores épocas de los embalses) dicen que se les tiene poco en cuenta y apuntan un curioso diagnóstico: «un tras doutro, os técnicos encargados intentan atopar solucións coas que mellorar..., sobre todo o seu prestixio profesional».