A media voz El alcalde tuvo la ocasión de comprobar, una vez más, que en todas partes hay gallegos o descendientes. Otros comprobaron que en todas partes hay buena cocina
11 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Ser gallego es un valor añadido a la hora de andar por el mundo y llenar esos encuentros que todos mantenemos con personas de las que apenas sabemos nada. Además del consabido recurso al tiempo que hará, como tenemos compatriotas por todas partes, siempre hay alguien que conoce a alguien que es primo de un vecino de alguien. Lo digo porque fue lo que ocurrió ayer durante la visita que le hicieron al alcalde, José López Orozco , 30 componentes de la Asociación de Amas de Casa de La Bañeza, que pasaron la jornada en la ciudad. Durante el encuentro hablaron de la ciudad, pero también de las raíces y de los parientes gallegos de varias visitantes. Desde que en una ocasión coadyuvé a dar cuenta de un monumental cocido en un tórrido mes de agosto ourensán (casi todos lo son), ya estoy curado de cualquier espanto en materia gastronómica. Por eso, cuando leo el folleto con los platos del menú de degustación de las jornadas que dedica a la cocina internacional el restaurante Os Marisqueiros, ni siquiera sudo, a pesar de la inusual ola de calor que nos invade en Lugo. Ayer ofreció una comida de presentación y, según parece, hubo lo siguiente: de Holanda (o Luxemburgo, que no distingo la bandera), hojaldre de setas con jamón al queso de cabra; de Italia, tosta de lubina al estilo de Venecia; de España, rape Costa da Morte al estilo de Muxía; de Alemania, solomillo con cigalitas sobre fondo de queso y cerezas; de Portugal, carrét de bacalao en salsa de erizo, y de Francia, magret con champiñones al vino de Oporto. No me dirá nadie que el chef, José Manuel Arias, no es internacional (al menos europeo). Quién se anime, que lo haga antes de que finalice el mes. Concierto No está comprobado que lo hayan hecho, pero los comensales anteriores hubieran culminado ayer una tarde redonda acudiendo (tras hacer la digestión paseando y reposando en el parque del Miño) al concierto que ofrecieron en el Conservatorio de Música la violinista Marian Vyskocil y el pianista Severino Ortiz.