Al candidato socialista en Lugo le llueven las ofertas de bolos electorales en la provincia El alcalde tiene la voz tocada, administra su buen cartel y no parece interesarle el debate
12 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Que venga Orozco . Es la petición de las agrupaciones locales socialistas a lo largo y ancho de la provincia. El candidato por Lugo se ha convertido en el tótem electoral para llenar los mítines lucenses. Para los programadores de la campaña del PSOE el asunto tiene efectos colaterales. La alegría por contar con un candidato local que en modo alguno se queda ya en telonero, y el problema de que el alcalde de Lugo no puede estar en todos lados a las nueve de la noche. Al auditorio socialista le gustan las maneras del profesor de Filosofía y es como si todos sus compañeros alcaldables quisieran pasarle la mano de la suerte. No en vano, los lucenses consultados por Sondaxe lo prefieren con aplastante mayoría (45%) para el puesto de alcalde. Pero, ¿corre Orozco el peligro de Rosa, la eurovisiva Rosa de España? Ayer estaba sin voz. A dos semanas de las elecciones, su garganta está a tratamiento de clorato potásico pero de momento no ha suspendido su gira de ruedas de prensa, cenas y mítines. El sábado noche saltó de una parroquia lucense y allí se fue a Portomarín con su escudero Liñares , a bendecir el relevo generacional. Un veterano socialista daba el pase en la candidatura a su joven hija, Silvia Rodríguez Díaz , una chica indignada por el apoyo del PP a la guerra en Irak, que se pone en primera fila en Portomarín. Pero tenía que estar Orozco, a quien las Xuventudes Socialistas le reconocen que «está levando a cabo unha campaña moi participativa entre os lucenses, combinando dun xeito natural información e ocio». Aclaran, por si quedasen dudas de su adhesión, que «a campaña plasma o talante do candidato socialista: é natural, próximo e auténtico. As actividades son abertas e multitudinarias, facilitando o contacto directo cos veciños, destacando a festa infantil de xogos hinchables, un exemplo de cómo achegarse a grandes e pequenos». Los juegos hinchables con abundante megafonía y las ruedas de prensa in situ son palos muy tocados en la parroquia socialista y Orozco, mientras pasa de los trapos de debates con Manolita que le tiende Cacharro, sí tiene habilidad para voltear situaciones y paisajes. En O Carme, lugar de pendellos y casas humildes con Muralla y Catedral al fondo, Orozco pintó un futuro paisaje arqueológico y viviendas bien que darán al río Miño en una nueva apertura a la ciudad. Lo hizo, allí, sobre la calle Noriega Varela, poeta da montaña , rúa bien bautizada por cierto porque es agreste y tosca como un cortafuegos. Orozco lo mismo agasaja a una sociedad gastronómica que a un club de jubilados, o deja bien a Lugo recibiendo a estudiantes de la ciudad francesa de Arrás, a los que el sábado cumplimentó en francés tras días de intercambio. En el bar, algún veterano votante de la derecha no tiene empacho en reconocerle tablas y aventurar un voto «para que él solo, libre del BNG, pueda gobernar, gobernar». Desde el lado de Manuela López Besteiro , sus colaboradores en cambio reconocen lo metódico y riguroso de la campaña y el trabajo de la ex conselleira, sin parangón aseguran en épocas pretéritas del Concello. Ella, que ha reconocido su timidez y lo básico de sus ocios fuera de un libro o un paseo, tiene en el despacho su hobbie y en el trabajo, trabajo, trabajo, sus maneras. Quizás, como barrunta también Branca Rodríguez , todavía el viejo Lugo guarde un poso de prejuicios para ver en el sillón de la alcaldía a una mujer. Quizás jueguen con desventaja ambas candidatas. A lo mejor es cierto que quedan rescoldos del machismo. Puede. Pero ya no es época de renunciar, como estaba dispuesta a hacerlo la muy avanzada ministra Victoria Kent cuando, en tiempos de la República, propuso renunciar al sufragio femenino, posponerlo, al entender que la falta de formación y la mano de los confesores corromperían el resultado, y se volvería contra ellas. Puede que las candidatas choquen con la realidad. ¿Qué podemos pensar de una sociedad que -como recuerda Pilar Iglesias Osorio -, ha necesitado 70 años para romper la discriminación femenina en el Régimen Especial Agrario, y todavía necesita bonificaciones del 50% en la cotización?