El gobierno formado por socialistas y nacionalistas le está ganando la batalla a la enorme mole de hormigón que es el edificio que albergó el matadero de la vieja Frigsa. Sus gruesos muros derrotaron a tres alcaldes. Vicente Quiroga, Tomás Notario y Joaquín García Díez no quisieron, o no supieron, enfrentarse a un inmueble, que llegó a convertirse en un peligro para la seguridad ciudadana; sufrió numerosos incendios y en él fueron víctimas de abusos sexuales dos niños. Durante años, hubo propuestas para derruir el edificio. Desde Izquierda Unida, el ahora ex concejal Carlos Dafonte, propuso que se pidiese a los ingenieros militares que lo dinamitasen. García Díez lanzó una propuesta a los empresarios lucenses para que diseñasen un proyecto comercial para este inmueble.El gobierno presidido por López Orozco, y con Fernando Blanco (BNG) en la delegación de Economía, a raíz de una propuesta hecha por algunos empresarios, por boca del representante de la asociación de vecinos de Albeiros, Fernando Rois, diseñó un concurso para un centro comercial, que se resolvió a favor de Eroski; la empresa paga la demolición y la construcción de un centro deportivo y otro cultural.