TRIBUNA
28 oct 2002 . Actualizado a las 06:00 h.ES COSA admirable el inusitado interés que despierta Lugo estos días entre conselleiros y gentes de mucha importancia en el gobierno de Galicia y del PP. Qué esfuerzos los suyos por estar cerca de los lucenses, qué afán sincero de conocer de cerca los problemas y de explicar a pie de obra planes e inversiones. Es cosa de mucho mérito este cansado ir y venir, este entrar y salir, este llegar y marcharse, este correr tanto cuando aún queda tanto para correr los metros finales hacia unas urnas de resultado incierto. Lugo, el gobierno municipal de Lugo (PSOE-BNG), es un incómodo grano en el trasero del PPdeG, en la capital de la provincia natal de Don Manuel, en el territorio del barón Cacharro; recuperar la alcaldía de Lugo es un reto, un asunto de honor político, una necesidad para mantener la armonía de la gran familia popular, que va como va después de tantos y tantos de los suyos que se quedaron en la cuneta de la política activa. Lugo es un reto para el PP, sí; pero quizá el verdadero reto popular en Lugo no sea recuperar la alcaldía, que también, claro, sino recuperar formas de auténtica participación interna. Estas elecciones no las ganarán los conselleiros.