Los últimos acontecimientos desencadenados en la CEL están acompañados de una serie de incógnitas, algunas con respuesta y otras que quedan en el aire sobre el origen de la crisis y sobre la situación económica de la patronal. 1 ¿Por qué la información difundida ayer por el presidente no le fue facilitada al comité ejecutivo antes del estallido de la crisis? Algunos miembros del comité ejecutivo se sorprendieron ayer del alcance y contenido de la información recibida de boca del presidente y que no acabaron de creerse. 2 ¿Por qué las nueve dimisiones? Guillermo Sánchez Vilariño consiguió convencer a sus compañeros de ejecutiva, y hombres y mujeres de confianza en la anterior, de que se había equivocado en la elección de su sucesor y que necesitaban dar marcha atrás por el bien del empresariado, porque su delfín se estaba pasando de la raya al sembrar dudas sobre su gestión. 3 ¿Por qué los cesantes del comité ejecutivo no renuncian también como miembros de la junta de gobierno? Tras alegar falta de sintonía con el nuevo presidente, los dimisionarios sugerían que pretendían dejar libertad a Martínez Dapena para formar su propio equipo. En realidad, tras el gesto hacia la galería, se atrincheraron en la junta de gobierno para torpedear cualquier salida a la crisis. Otra clave: si dimite más de la mitad de la junta de gobierno se desencadenaría un nuevo proceso electoral. 4 ¿Por qué Sánchez Vilariño no se presentó en su día a la reelección? En un principio se barajó la posibilidad de que su retirada fuese el paso previo para iniciar su carrera política en las elecciones municipales, de la mano del presidente del PP, José Manuel Barreiro, amigo personal y miembro del tribunal en la lectura de su tesis doctoral. Sin embargo, sus relaciones con el presidente de la Diputación, Francisco Cacharro, nunca fueron excesivamente fluidas. 5 ¿Por qué la CEL pidió a sus afiliados, hace dos años, un esfuerzo económico para paliar solidariamente el «agujero» descubierto en la patronal gallega? Ese gesto solidario indignó a más de un empresario lucense. «Que pague Ramilo», hubo quien dijo. Ramilo no pagó, que se sepa, pero sí la CEG ya presidida por Antonio Fontenla: pagó sus deudas a la CEL tras obtener un crédito de 95 millones que avaló la propia patronal lucense. Algún alto cargo de la CEG todavía lo advierte ahora con cierta ironía: «La CEL salió beneficiada de la crisis de la CEG. Fue una operación ciertamente inteligente». 6 ¿Por qué, en febrero de 1998, se alquila un local en Montero Ríos para los cursos de formación, cuando la CEL disponía y dispone desde 1997 del uso de 800 metros cuadrados en el Recinto Ferial? Esa pregunta debe ser respondida por los responsables de la decisión. Datos añadidos: el alquiler cuesta 21,6 millones de pesetas al mes y el contrato estaba blindado a diez años. 7 ¿Por qué Sánchez Vilariño aclara, a través de El Progreso, que el local del Cise en Montero Ríos no es de su propiedad? Aclaración que causa extrañeza porque, revisada minuciosamente la hemeroteca, nadie ha publicado lo contrario. Su aclaración es, además, peligrosa: puede dar pie a que alguien le recuerde la máxima jurídica «excusatio non petita, acusatio manifesta». Lo cierto es que, actualmente, el local pertenece a socios de Sánchez Vilariño en al menos cuatro empresas. 8 ¿Por qué la delicada situación económica de la CEL sólo es conocida públicamente tras desencadenarse la crisis? Ésta es una cuestión cuya respuesta recae sobre el presidente actual, Martínez Dapena, y sobre su antecesor en el cargo, Sánchez Vilariño. 9 ¿Por qué el departamento de comunicación de la CEL, en escrito del 18 de septiembre, asegura que las pérdidas registradas en el año 2001 -27 millones de pesetas- se compensan «con superávits y reservas de ejercicios anteriores»? Lo cierto es que, desde 1996, año en el que una auditoría recomendó poner a cero la contabilidad, los resultados de la CEL fueron negativos en todos los ejercicios. La pregunta correcta sería, pues, otra: ¿Cómo puede compensarse un déficit con pérdidas en todos los ejercicios precedentes?. ¿Por qué anoche, en la reunión conjunta de las juntas de gobierno y de presidentes, fue prohibida la entrada a los informadores gráficos? El nuevo presidente, si de verdad quiere demostrar talante abierto y transparente, deberá explicar por qué se deroga una vieja costumbre que sólo tenía por objeto facilitar el trabajo de los fotógrafos. Pese al comprensible nerviosismo, es preciso no romper las reglas del juego más elementales.