Alterados e intimistas

Lazzarini redac.lugo@lavoz.es

LUGO

Ó. C.

Ánxel Fole vuelve a tener los pies en el suelo, el loro comprado por Marcos Cela ya está en la jaula y el que escuchaba Cacharro era más potente que los de ahora

20 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Ducha de agua fría Como se siga calentando el mundo electoral a esta velocidad, los políticos van a tener que ducharse con agua fría todos los días antes de salir a la calle. En el caso del diputado del Bloque Paco Rodríguez la necesidad de la ducha helada es imperiosa. Ayer estuvo en Lugo y criticó con dureza la actitud de «un diputado» que votó en contra una propuesta nacionalista para que Fomento ejecute la pasarela del Miño. Dijo que vive en Barcelona y que sólo viene a pasar las vacaciones a Monforte. Hasta aquí todo dentro de lo admisible, aunque matizable. Pero también dijo refiriéndose al innombrado parlamentario, aunque en plural, que hay personas que actúan «con chulería, como auténticos sicarios e mamporreros». Sin comentarios. A propósito de la pasarela, la precampaña de la precampaña hace que el personal se espabile a dar todo tipo de explicaciones, sin dejar nada a la libre interpretación del votante. Por ejemplo, al día siguiente de publicarse el rechazo a la instalación del citado paso sobre la carretera en el parque del Miño, el diputado del PP Julio Padilla explicó por qué se había opuesto a la iniciativa del BNG. Bien informado desde siempre Otro Paco político, Cacharro Pardo , desveló ayer ante un grupo de profesionales de la información algunas aficiones de su niñez, que probablemente ayuden a comprender sus éxitos posteriores. Dijo que de niño escuchaba la emisora Pirenaica, Radio Andorra, Radio Buenos Aires y otra emisora de las comunidades sefardíes. Lo común en aquella época era escuchar Radio Andorra y la Intercontinental, Madrid. Claro que el posteriormente presidente de la Diputación jugaba con ventaja, porque, según me dicen, confesó que tenía «un aparato con más capacidad de penetración», que además disponía de un «ojo mágico» que fomentaba la imaginación. Llegó el loro de Marcos Que nadie me interprete mal porque, además, Marcos Cela sigue de vacaciones y no es ningún parlanchín agotador. Ocurre que el concejal de Medio Ambiente tenía muchas ganas de que el Rosalía de Castro tuviese un loro, como hace muchos años, y ayer por la mañana había uno metido en una jaula en la rehabilitada caseta del parque. Con los pies en el suelo Hace días, algún despistado conductor golpeó con un coche la estatua de Ánxel Fole , que quedó descolocada de los anclajes y algo levantada. Ayer fue repuesta de nuevo en su lugar, con la utilización de una grúa, porque, como buen fabulador, era una persona muy apegada a la realidad. Vamos, con los pies en el suelo. Y tengan más cuidado con los coches, hombre.