La seguridad es uno de los aspectos fundamentales en unas instalaciones de las características de O Ceao. Los laboratorios ocupan una planta alta y una baja y están adaptados para evitar cualquier tipo de contaminación. De hecho, entre algunas salas se habilitan pequeñas habitaciones, denominadas zonas SAS, que hacen de separador de entre zonas sucias de las limpias. Estos compartimentos por los que necesariamente tiene que pasar el personal emiten corrientes de aire en sentido vertical que se se accionan automáticamente en el momento de abrir la puerta, según explicó María José Marques, la directora técnica de la empresa. Los chorros evitan que entre la suciedad en las salas. El laboratorio estará dotado de un sistema de cámaras de vídeo que comenzarán a grabar en el momento en que se produzca algún movimiento. «El control del proceso será total, desde el primer momento hasta el último. Nadie puede manipular nada, sin tan siquiera equivocarse o depositar un producto en un lugar equivocado», explicó Jorge Dorribo. El laboratorio tendrá en su planta baja una zona de almacenaje y en la alta dispondrá de la sala de control de calidad, una muestroteca (lugar donde se guarda un porcentaje determinado de cada lote) y la zona de fabricación de los medicamentos.