Ministerios, proyectos y un parque al pie del Miño

La Voz

LUGO

ENRIQUE G. SOUTO EL PULSO DE LA CIUDAD Fomento mantiene congelados los planes para la mejora de las travesías y para la pasarela de la N-VI

31 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

-O Parque do Miño é un perigo. Lo dice un lucense que, a la altura del campus, intenta cruzar la N-VI con sus dos hijos de corta edad para llegar al Parque do Miño, ese que considera peligroso. Este padre por partida doble cree que acceder al citado parque es peligroso. Seguramente no le falta razón. Quienes acceden a pie, en su mayoría, tienen que cruzar la N-VI sin más protección que la que a cada uno depare su ángel custodio. Por ahora, no hubo ángeles en huelga; el día en que alguno se tome unas horas de descanso, habrá un muerto. O más de uno. Y entonces, sobre los ferétros recién cerrados, incapaces políticos de izquierda e incapaces políticos de derecha -o de centro, que ahora todo es centro- polemizarán y se echarán las culpas de los muertos que ya no volverán a cruzar la N-VI ni ninguna otra calle. Fomento, ese ministerio que apena fomenta nada en Lugo, aplaza hasta no se sabe cuándo la instalación de una anunciada pasarela elevada que garantice al seguridad de los peatones que buscan el río. Fomento tampoco fomenta la transparencia informativa, al menos cuando se trata de asuntos relacionados con la Ronda Norte, ese parto tardío y descuidado del que, por las trazas, quiere olvidarse cuanto antes. Fomento es un ministerio conservador, una cartera poco dada a abrirse informativamente, que parece haberse cerrado definitivamente en todo lo que sea ejecutar proyectos del convenio para la reforma de las travesías urbanas. Bueno, el PP le echa la culpa al gobierno de Orozco y de Branca Rodríguez, y aunque algo de razón tiene, tampoco le falta a Orozco y Branca cuando ponen a caldo al PP. Así son las cosas de la política; bueno, no, de la política, no; son las cosas de un juego miserable que priva a Lugo de pasarela peatonal y de travesías urbanas en condiciones. Fomento, en Lugo, no es el ángel protector de los niños que quieren jugar en el Parque do Miño.