El diputado Carlos Aymerich visitó las ruinas del antiguo polvorín Vecinos y Concello se oponen a que Defensa actúe en Lugo como una empresa inmobiliaria a costa del antiguo cuartel de As Gándaras, según quedó de manifiesto durante una visita realizada ayer por el diputado nacionalista Carlos Aymerich. Se trata de una superficie igual a la de la zona amurallada de la capital, según señalaron. Creen que la sentencia favorable al Concello en el caso de San Cibrao deja claro a quién darán la razón los tribunales si también se dirime en ellos la propiedad del antiguo polvorín.
23 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El diputado estatal del BNG y la primera teniente de alcalde se reunieron por la tarde con los vecinos y con directivos de la asociación Gatos Roxos. Los primeros expusieron las gestiones realizadas hasta el momento para tratar de conseguir que Defensa devuelva los terrenos del antiguo cuartel. Los residentes en el barrio explicaron algunos antecedentes sobre la propiedad, así como los problemas que les ocasiona el abandono de las instalaciones, con quince barracones que todas las noches son usados por numerosas personas para el trapicheo y para pincharse. Solución transitoria Aymerich anunció que de inmediato presentará una propuesta en el Congreso para que Defensa acepte devolver los terrenos al Concello para su uso público. Recordará que en el caso de San Cibrao, los jueces fallaron a favor del Concello. También pedirá que, entretanto, el recinto sea cerrado para impedir el acceso, manteniendo las instalaciones limpias y permanentemente vigiladas. Branca Rodríguez recordó que en diciembre mantuvieron una reunión en Madrid con representantes de Defensa. El ministerio no acepta, al menos de momento, devolver los terrenos al Ayuntamiento. Ante esta situación, al gobierno local le quedan dos opciones: negociar (hay que recordar que está en fase de revisión el PGOU), acudir a los tribunales, o simultanear las dos vías. De momento, según Rodríguez Pazos, aún no se tomó ninguna decisión, aunque el equipo de gobierno preferiría que fuese posible un acuerdo. Durante el recorrido por las ruinosas instalaciones llegó un vehículo de un servicio de seguridad privado, que tomó datos de la visita. Según los vecinos, es la primera vez que ven por allí a un vigilante. Los representantes de Gatos Roxos insistieron en la proliferación de drogadictos. También recordaron que una parte de la parcela sigue siendo usada como basurero incontrolado.