El propietario llegó a San Pedro a las 11.30 horas y regresó a Villablino alrededor de las 13 horas. Por la tarde continuó el desescombro del edificio, pero sólo permaneció en el pueblo una pareja de la Guardia Civil, que realizó dos turnos. Los trabajos aún continuan hoy, dado que aún falta por retirar la fosa del purín y la parte de la planta del nivel inferior que estaba dedicada a cuadras. Hace 11 años, la reforma de la N-VI incluyó un cambio de trazado a la altura de San Pedro, afectando a dos casas, una de las cuales era la de esta familia. Por entonces aún vivía el padre de Manuel. En aquella ocasión, la indemnización fue de 500.000 pesetas (3.005,06 euros) por vivienda, y la familia Novo recibió permiso de palabra para hacer la que derribaron ayer. Sin embargo, cuando la obra estaba a la altura de la placa de la planta baja, dado que por la parte posterior tiene una más, debido a la pendiente, Obras Púlbicas no permitió que continuase, por quedar muy metida en la carretera. Tras algunos años de paralización, consiguieron terminarla y vivir en ella, aunque aún ahora estaba pendiente de una ampliación. En aquella ocasión, el encargado de «agilizar» el trámite fue el padre de Manuel, que consiguió el compromiso del gobernador civil.