ÁNGELA MORALES CONTRAPUNTO
02 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Nadie duda que haga falta protección para el principal patrimonio lucense. En lo que no hay tanto consenso es en el grado de protección que ha de aplicársele. Hay que lograrlo con tantas mesas de debate como hagan falta. Porque la conservación puede ser costosa, pero genera riqueza. Lo triste es que el casco histórico se siga perdiendo porque hay quien prefiere pan para hoy. Y las administraciones lo permiten. El Concello debe exigir el cumplimiento total de la norma mientras esté en vigencia, y la Xunta tiene que apostar de una vez por Lugo con algo más que palabras bonitas.