Adiós a los objetores

REDACCIÓN LUGO

LUGO

PRADERO

Organismos oficiales, sindicatos y diversos colectivos se resignan a la pérdida de la prestación social El pasado 31 de marzo entraron los últimos jóvenes que realizarán la prestación social sustitutoria. Los beneficiados serán los chicos que no tendrán que hacer la mili o ser objetores de conciencia. Los perjudicados son los organismos y colectivos que durante más de una década acogieron a los objetores para realizar tareas que ahora dejarán de efectuarse o serán ocupadas por voluntarios. De los 1.415 objetores que llegó a haber en la provincia en 1999, ahora hay 600. En el reemplazo de enero entraron 59 en la capital.

08 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

En el último reemplazo tenían que entrar 450 jóvenes, aunque no llegaron a hacerlo todos porque solicitaron prórrogas, sabedores de que el 31 de diciembre de este año se acabará la prestación social. A 1 de enero del 2001, había 418 objetores en la provincia, repartidos en 85 centros oficiales y colectivos sociales, 25 de ellos en la capital. Una de las instituciones más afectadas por la bajada de objetores es Cruz Roja Lugo. Desde hace dos años diseñaron un plan para que el final de la prestación no supusiese una pérdida de servicios. «Reforzamos la campaña de voluntariado para que ocupasen puestos necesarios socialmente, mientras que los objetores estaban en horarios que no se podían cubrir con voluntarios», explica Ana Revilla, de Cruz Roja. En organizaciones sociales y culturales como Cáritas Diocesana, ONCE o María Castaña, ya se han acostumbrado a realizar sus tareas sin la presencia de objetores. En el caso de Cáritas, hace ya dos años que no los tienen. Realizaban tareas de recogida de ropa, además de campañas educativas y campamentos urbanos con niños. En la ONCE, su director provincial, Juan Leirós, señala que la experiencia de tener objetores «fue muy significativa por la labor social que realizan». Afirma que el trabajo que podían hacer ahora lo llevan a cabo trabajadores sociales y auxiliares preparados. También los sindicatos se favorecieron de los jóvenes que no quisieron hacer la mili. En la UGT atienden al público y colaboran en programas del departamento de juventud y de la federación de jubilados. En el 2000 llegaron a tener quince.