Este Mercedes nació en New Jersey y ahora rueda por la comarca de Quiroga. Reflexionamos con su dueño sobre la obsolescencia programada, algo ajeno a esta marca
10 mar 2017 . Actualizado a las 05:00 h.En 1954 un diseñador industrial llamado Brooks Stevens utilizó por primera vez el término «obsolescencia programada». Era la manera de aludir a una caducidad insuflada con alevosía en los productos de venta. El objetivo es obligar al consumidor a comprar un segundo producto porque el primero ha dejado de funcionar y doblar así los beneficios del mercado.
Dicho esto, hablemos del coche de hoy. Está en Quiroga (Lugo) y pertenece a José Rodríguez. Y hemos descubierto una conexión entre el concepto de «obsolescencia programada» y este Mercedes de 1984: ambos llegaron de Estados Unidos. Y nada más. Porque este coche nada sabe de vidas que se agotan antes de tiempo, de piezas que dejan de funcionar sin explicación, de trampas programadas por ingenieros malignos. Este coche 300D sigue hacia adelante, sin más, como si acabara de salir del concesionario. Y con un viaje transoceánico en su currículum porque, ya se ha dicho, llegó de Estados Unidos.
José Rodríguez fue su conductor bastante antes de ser su dueño. «Pertenecía a mi cuñado Enrique, quien murió en septiembre del 2014. Vivía en New Jersey y de allí lo trajo para disfrutar de él los veranos que venía de vacaciones a Galicia», recuerda José, jubilado como trabajador de Dragados. Así que Enrique iba y volvía pero el coche ya se quedó en Quiroga para siempre. Tenía matrícula americana y un seguro especial que impedía que José pudiera usarlo si no estaba presente su cuñado. «Lo encendía y se lo cuidaba, nada más». Hasta que la batería se agotó y el coche dejó de emitir cualquier sonido durante cuatro años. Llegó entonces la luctuosa noticia y el Mercedes pasó a manos de José, quien nacionalizó la matrícula del coche, aunque algunos elementos quedarán eternamente con sello norteamericano. «El cuentakilómetros está en millas». Recientemente ha viajado sin ningún tipo de problema hasta Badajoz, donde vive una hija de José, quien cumplirá 80 años en septiembre.
Ya se ha contado en reportajes recientes el caso de Mercedes cuyos motores despertaron a la primera después de años sin funcionar. Este de Quiroga no es una excepción. «Lo llevamos al taller del concesionario de Monforte y encendió al momento con la nueva batería», recuerda José. ¿Obsolescencia programada? ¿Qué es eso?
¿Tienes un Mercedes con historia? Envía un correo a mimercedeshistorico@lavoz.es