Un paseo por tierras de Espasantes

C. Rueda / F. Albo

PANTÓN

Entre los lugares de Pacios y Vilaxilde, en Pantón, un camino tradicional recorre parajes de notable interés paisajístico, histórico y arqueológico

30 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Un antiguo camino utilizado tradicionalmente como vía de comunicación entre los pueblos de Pacios y Vilaxilde, en la parroquia de Espasantes, en Pantón, ofrece un notable interés como ruta de senderismo. Lo más relevante de este trayecto, además de su atractivo paisajístico, es el hecho de que permite descubrir diversas muestras del patrimonio arqueológico e histórico del municipio.

El punto de partida la ruta se halla en el pueblo de Pacios. Para llegar a esta localidad desde Ferreira de Pantón, hay que tomar la carretera que lleva a Siós y Canaval. En el kilómetro 2,5 es preciso tomar un desvío a la derecha, que lleva hacia Espasantes, y en el kilómetro cinco se encuentra Pacios. El comienzo del camino está en la parte baja de la alde, a unos cien metros de la iglesia de Santo Estevo de Espasantes. Pero antes de iniciar el recorrido, merece la pena detenerse a visitar la iglesia, un edificio del siglo XVIII que conserva restos de una iglesia románica que existió anteriormente el mismo lugar, datada en el siglo XIII. Estos vestigios románicos pueden verse en el ábside, donde destacan varios canecillos con figuras geométricas, así como en la puerta principal, formada por dos arquivoltas de arista viva y sillares con signos lapidarios. Adosada a la cara norte de la iglesia estaba la antigua casa rectoral y, según ciertos testimonios, fue cedida al pueblo de Pacios cuando falleció su propietario. Se vendió hace dos o tres años -con cierta oposición de los vecinos- y la piedra que formaba parte de sus muros fue adquirida por un vecino de Vilamelle. Junto al templo se encuentra la sepultura de Natalia Feijoo -llamada la señorita de Vilaxilde-, natural de la Casa Grande de Vilaxilde. Al igual que la de Vilaescura, la antigua iglesia de Santo Estevo formó al parecer parte de las posesiones de la fundación que poseyeron los templarios en Canaval.

A orillas del río

Una vez iniciada la caminata, tras recorrer los primeros cien metros, aparece a mano izquierda un primer desvío que lleva hasta la margen derecha del río de Pacios. Unos doscientos metros más adelante, hay que girar a la izquierda y cruzar el arroyo por un puente de hormigón en el lugar denominado A Lamparte. A continuación, la ruta prosigue por la orilla izquierda del cauce a lo largo de unos 150 metros, hasta el lugar de A Rousa. En este punto baja un sendero hasta el arroyo, donde se ubicaba en este tramo una antigua presa que abastecía de agua a varios prados y un lavadero, al que acudían las vecinas de Pacios a lavar la ropa. Esta senda cruza el cauce del arroyo por unos típicos pasadoiros de piedra y empata con una pista de tierra que lleva a la ribera del Cabe. El arroyo de Pacios movía antaño varios molinos harineros, a pesar de que su caudal se reducía de forma severa en las épocas de estiaje. Entre ellos estaban los de O Conde, Casa de Pedro, Garabello, Alberto y O Librando, que en la actualidad están abandonados y en ruinas.

Para continuar el recorrido hay que dejar el arroyo en el lugar de A Rousa y seguir caminando en dirección al pueblo de Carballeira, al que se llega después de recorrer otros doscientos metros. El siguiente pueblo que atraviesa el camino es el de Vilaxilde, situado a un centenar de metros del anterior. Aquí se asienta la Casa Grande de Vilaxilde, de la que ya se tienen noticias en el año 1364 y uno de cuyos propietarios más conocidos fue el escudero Gil Rodríguez. De sobria planta rectangular orientada al oeste, en su fachada principal destacan dos escudos de armas en las que están representadas las familias Quiroga, Tabeada, Valcarce y Somoza. La capilla se encuentra en un lateral, adosada al edificio principal. En la parte posterior del edificio hay una galería de reciente construcción que sustituyó en su momento a una antigua solaina.