Burro el último

Cristina de la Torre O SAVIÑAO

O SAVIÑAO

ALBERTO LÓPEZ

Crónica | La carrera de asnos y el concurso de tirasoga de Escairón Los verdaderos protagonistas de las fiestas de O Saviñao ni crean polémica ni cuestan millones, corren a cuatro patas o se desgarran las manos tirando de una cuerda de pita

05 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Los ganadores, Víctor Valcárcel y la burra « Pimpolla», vitoreados por el público La burra Tamara no corrió. Cuando el juez dio la salida, esta participante decidió que su camino era otro, y al igual que la superstar la noche anterior, se largó sin añadir nada. Pero el resto de los burros cumplieron. Tanto que el público aguantó entusiasmado la compañía abrasadora de Lorenzo (sol para los amigos) y esperó para saber quien ganaba, quien caía y sobre todo, quien protagonizaba las escenas más coloridas. Porque la carrera de burros de Escairón, además de histórica, tiene color y bastante coña. Varias televisiones, prensa escrita y radios se rifaban las declaraciones del ganador, Víctor, quien por segundo año consecutivo se aupó a lo más alto del podio montando a Pimpolla. Banda de gaitas, despliegue de medios de comunicación, hasta tres mil personas entre el público y dieciséis burros. Espectáculo garantizado. En la primera tanda destacaron animales ya conocidos de otras ediciones por sus hazañas competitivas, Pepe, Felipe, Ocioso o Negrito. Todos entre los primeros puestos. Otros no fueron tan lucidos pero cumplieron carreras elegantes garantizadas por la veteranía y el temple de sus jinetes. La burra Blanca se clasificó sin demasiadas molestias. Jesús, quien la montaba, comentó que a los animales no se les puede pegar. De hecho prestó ver como un jinete prescindía de la vara (algunas con las puntas afiladas) y utilizaba solamente una soga para azuzar al animal. La final fue limpia y apretada. Tras la salida, Pimpolla y Felipe se encaramaron en las primeras posiciones seguidos a pocos metros de Ocioso y Pepe. Dos vueltas alrededor del campo de fútbol elevarían al ganador al estrellato de las patronales. Una caída de Pimpolla cuando había completado la primera vuelta provocó un ¡oh! entre el público. Emoción servida y tensión hasta el final. Sprint solitario de la burra escapada y victoria. Víctor, su jinete, se baña en gloria, ella se mantiene en un segundo plano y se entretiene buscando algún hierbajo por el suelo.