Un descenso por los Codos de Belesar

C. Rueda / F. Albo MONFORTE

O SAVIÑAO

La vía romana de O Saviñao ofrece excelentes vistas de las riberas del Miño, ahora en plena vendimia El milenario camino conserva en buena parte su firme original

27 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

El antiguo camino de los Codos de Belesar formaba parte de una ruta secundaria ligada a la vía romana que iba desde Astorga a Braga. El recorrido comienza junto al cementerio de Diomondi, localidad situada a 7,3 kilómetros de Escairón. Para llegar hay que tomar la carretera C-533 y a los tres kilómetros, coger un desvío que pasa por Freán y Montecelo. A pocos metros de la célebre iglesia románica de Diomondi, un cartel señala el comienzo del sendero. El primer tramo, hasta la aldea de A Portela, está asfaltado. A partir de ahí el camino recupera su antiguo firme, de tierra parcialmente enlosada con piedras. Durante los primeros 1.500 metros, una espesa vegetación rodea el sendero. Al principio abundan los castaños, que después dejan paso a una carballeira de altas copas y gran belleza, en la que destacan algunas llamativas zonas umbrías donde un musgo espeso recubre las piedras y los troncos. En este trecho, la pendiente es suave y constante. Al acabar este primer tramo, el camino gira bruscamente a la derecha y entra propiamente en los Codos de Belesar. La pendiente es más acusada, ya que en apenas un kilómetro el camino salva una altura de 300 metros. Los robles son reemplazados por terrazas vitícolas, algunas abandonadas, mientras el camino ofrece un impresionante panorama de las empinadas márgenes del Miño cubiertas del viñedos. Unos 200 metros más adelante se divisan una excelentes vistas del pueblo de Belesar y de su embarcadero, del que parte el catamarán que cubre la ruta de Os Peares. Sólo quedan unos 500 metros para entrar en esta pintoresca localidad de calles estrechas, viviendas de cantería y hermosas galerías. La ruta tiene 2,5 kilómetros de longitud y puede recorrerse en unos 40 minutos. La dificultad es entre media y baja, ya que la pendiente sólo se hace un poco fuerte en el último kilómetro.