25 ene 2012 . Actualizado a las 06:00 h.
Quizás porque las vacas gordas no lo fueron tanto como en otras zonas, los efectos de la crisis tardaron en percibirse en Monforte. Pero el goteo de expedientes de regulación los ha puesto al descubierto con toda su crudeza. Es la hora de retomar valores que, en pleno desmadre consumista, parecían haberse olvidado. La solidaridad, sin ir más lejos. Porque lo que tiran algunos puede ser un lujo para otros.