Ya pasó el tan esperado San Mateo. Tanta incertidumbre, tantas dudas sobre su celebración y al final, como siempre, fue la gran fiesta de todos los años. Miles de romeros se acercaron a la parroquia de A Parte en Monforte para mostrar su devoción por este santo. Aunque, según nos cuentan, sólo unos cuantos se acercaron a verlo de cerca durante la misa celebrada en su honor la mañana del domingo. Ya se sabe, la devoción va por dentro. La mayoría prefirieron honrarlo con una buena comida entre familiares y amigos. Los más jóvenes, por su parte, prefirieron mostrar su respeto por el santo a ritmo de ron, licor café o Kalimotxo. Ellos fueron los mas madrugadores. De hecho, la noche del sábado ya eran muchas la pandillas que acudieron a la verbena y que luego, aprovechando la musica de las casetas levantadas para la ocasión, prolongaron la fiesta hasta bien entrada la mañana del domingo. Al final ni los restos del maíz, ni el polvo, ni la lluvia de la noche del sábado consiguieron que la gran fiesta con la que los monfortinos despiden el verano no se celebrase. Ahora, recuperados ya de los excesos cometidos, Ya los hay que están deseando que pase rápido para volver a «honrar» a San Mateo.