«Es normal que dé algo de miedo»

CHANTADA

Pilar y Martín llevan catorce años juntos. Cuando su relación empezó, él tenía 25 años y ella 42, y además era su jefa y estaba casada. El terremoto inicial era inevitable, pero ellos y su relación sobrevivieron a la diferencia de edad y a las miradas de reojo

12 may 2013 . Actualizado a las 13:44 h.

«Lo que te gusta de una persona no cambia con la edad». Lo dice Martín García, de 38 años, de Chantada y pareja de Pilar Diéguez, de 55. Los separan diecisiete años y los une una relación de catorce que tiene pinta de ir para rato. Por lo menos, ya ha superado los malos entendidos y las miradas de reojo de los primeros tiempos. Él trabajaba de camarero en el bar de Chantada que dirigían ella y su entonces marido. Siempre se llevaron bien, pero en 1999 lo que hasta entonces era una simple amistad se convirtió en algo más.

Ahora le quitan hierro, pero es fácil imaginar el terremoto que tuvo que producirse a su alrededor cuando se supo que estaban juntos, ella con 42 años y dos hijos pequeños y él con 25 y empleado en el bar de la familia. Aunque su relación no fuese la causa de la ruptura matrimonial de Pilar. «Hacía años que mi matrimonio no estaba bien», asegura ella. Cuando se supo, llegó el revuelo. Martín recuerda sobre todo dos tipos de comentarios: «Sobre ella, los machistas y sobre mí, las acusaciones de actuar por interés». Y en medio, los dos niños. «Una separación siempre es complicada para los hijos, pero creo que lo más difícil para ellos fue el barullo que se montó», recuerda la madre.

Catorce años después, las heridas que aquello pudo provocar en sus respectivas familias están superadas. Viven juntos desde entonces, aunque no se han casado ni han tenido hijos en común. «Ya había dos chavales que cuidar», dice él con una sonrisa cuando se le pregunta por los niños. Pilar tiene ahora una tienda de ropa, pero Martín sigue trabajando en el mismo bar y con la misma gente, incluido a su antiguo jefe y ahora ex de su mujer. «En realidad, entre él y yo nunca hubo problemas, aunque al principio es cierto que la situación era un poco tensa».

Así que en su entorno había dudas sobre el futuro de aquella relación. Pero ellos ¿no dudaban? Él no, ella un poco. «La verdad es que yo lo veía algo difícil, pero también te puede salir mal con alguien de tu edad», dice Pilar. Temía que la diferencia de edad llegase a ser tan evidente que los acabase distanciando. «Yo nunca me había planteado estar con alguien mucho más joven que yo, lo normal es que dé algo de miedo», confiesa. Ese miedo sigue ahí, porque a Pilar le parece que la diferencia es ahora más evidente: «Me voy viendo cada día mayor, y me asusta un poco, claro». Él parece mucho menos preocupado. «Yo en aquel momento -bromea Martín- tenía menos barriga, pero, aunque había y hay atracción física, eso no era lo más importante entonces ni lo es ahora». «Hay quien con 30 años parece mucho mayor y se comporta como si lo fuese, pero ella no fue así. La edad es algo relativo», añade.