chantada | El alcalde de Chantada, Manuel Anxo Taboada, se pronunció ayer ante el anuncio de la Consellería de Cultura explicando que elaborarán un informe sobre el estado de la Casa Grande de Castrelo y la Casa do Bañal.
El alcalde opina que se deberían realizar controles más a menudo sobre la conservación de los lugares de interés histórico y cultural. Taboada reconoció que en el Ayuntamiento de Chantada no tenían conocimiento del estado en que se encuentra la Casa do Bañal, y que nunca habían recibido denuncias al respecto. Ahora el alcalde se pregunta por qué se permitió durante tantos años que se llegara a esta situación, es decir, a la desaparición de buena parte de una construcción que está incluida en el inventario de la Consellería de Política Territorial y Obras Públicas.
Taboada mostró su satisfacción por la iniciativa de Patrimonio para mandar a técnicos que elaboren un informe de estas casas y envíen los resultados a los propietarios y al Ayuntamiento. Sin embargo, el alcalde lamenta que se haya tenido que llegar a este extremo, «agora non lle vexo solución, porque xa non queda practicamente nada no lugar», comentó.
La parte positiva para este político es que esta actuación puede servir para concienciar a la población de la importancia y el deber de conservar los edificios protegidos. De hecho, el viernes ya recibieron en el Ayuntamiento una denuncia «pola posible edificación dunha adega no entorno da Casa do Bañal», afirmó Taboada.
Inmuebles en ruinas
La polémica sobre este asunto surgió del caso de dos inmuebles solariegos catalogados como patrimonio cultural y que están destruidos desde hace años en la comarca de Chantada. El primero es la Casa Grande de Castrelo, en la parroquia de San Cristovo de Castro, en Carballedo, del que sólo queda en pie la mitad de la casa. La segunda es la Casa do Bañal, en la parroquia chantadina de Camporramiro. De ésta edificación sólo quedan las ruinas de una bodega ocultas entre la maleza. Patrimonio explicó que los responsables de esta situación son, en primer lugar, los propietarios, y luego el Ayuntamiento.