Dos meses perdidos para el paseo

Carlos Cortés
Carlos Cortés CHANTADA

CHANTADA

ALBERTO LÓPEZ

Reportaje | Un proyecto más lento de lo esperado La empresa que hace las obras del Asma retoma los trabajos después de una larga parada «por culpa del tiempo», a pesar de que apenas ha llovido desde diciembre

02 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

La construcción del paseo fluvial de Chantada acaba de empezar de nuevo, después de dos meses completamente paralizada. La causa que la empresa alegó en su día para justificar este largo descanso fue, curiosamente, el mal tiempo. De nada sirvió que estemos pasando el invierno más veraniego de los últimos años. Ni que el ya considerable retraso que acumula el proyecto haya provocado fricciones entre la empresa que las lleva a cabo, la Confederación Hidrográfica y el Ayuntamiento de Chantada. Las obras van camino de cumplir un año. Durante este tiempo, se han hecho visibles las plataformas elevadas por las que discurrirán los paseos en las dos orillas, y, sobre todo, las escolleras hechas con grandes piedras y materiales de desecho que harán de dique para incrementar la capacidad de caudal del río. El reinicio de las obras la semana pasada permite adivinar también la ubicación de la pasarela peatonal que cruzará el río a la altura de las piscinas municipales. El movimiento de toneladas de tierra para perfilar los paseos y la necesidad de utilizar camiones de gran tonelaje para transportarla a la zona de obras hace de éste un proyecto especialmente dependiente de los caprichos del clima. Los responsables de la obra estaban confiados en noviembre de poder terminar los trabajos en la margen derecha del río antes de que terminase el año. Pero no se atrevían a darlo por hecho. «La lluvia puede paralizarnos por completo, porque los camiones tienen que pasar por terrenos con firme de tierra y si se embarran no hay manera», advertían. Para entonces, las obras ya iban más lentas de lo esperado. Pero no sólo eso. Además, ya habían empezado a provocar quejas entre los propietarios de las fincas que quedarán en las márgenes de los dos paseos. Decían que los grandes taludes que formará el paseo iban a hacer que el agua se embalsase en sus terrenos en cuanto cayesen cuatro gotas. Las quejas pronto llegaron al Ayuntamiento. El alcalde reaccionó prometiendo un control exahustivo sobre la marcha de las obras. Aunque no hay confirmación oficial al respecto, los responsables municipales se entrevistaron al menos en una ocasión con representantes de la empresa constructora y de la Confederación Hidrográfica, la institución que dirige el proyecto, para hacerles llegar su malestar y advertirles que el Ayuntamiento estudia tomar medidas si no se resuelven las deficiencias y si los trabajos no recuperan un ritmo aceptable. Sin protestas Lo que ocurre es que los taludes ya venían en el proyecto, que fue expuesto en su momento en las oficinas municipales sin provocar protestas. Así que cualquier queja ahora está limitada por esa realidad. Técnicos que han tenido contacto directo con la marcha de estas obras admitían ayer esta dificultad, pero precisaban que una misma actuación prevista en un proyecto puede hacerse «de cuarenta maneras distintas, y quizás sólo una de ellas sea la correcta y las otras sean muy mejorables».