La nueva urbanización pone el foco inmobiliario en Cobas, pero en la mayoría de las fincas no se puede construir
06 feb 2022 . Actualizado a las 10:38 h.Barrios de la periferia de Monforte donde el suelo se aprovechaba tradicionalmente para usos agrícolas pasaron a ser de buenas a primeras zonas vip para viviendas unifamiliares. Sucedió en el Casar, en el apogeo de la construcción, gracias a sus privilegiadas vistas. La historia podría repetirse ahora en el barrio de Cobas, que se desprende poco a poco del sambenito de la marginación urbanística. Al asfaltado de la calle se sumó la apertura de la zona verde del paseo fluvial del Cabe, cuya ribera discurre paralela a una de las márgenes de Cobas. En su entrada, una urbanización ya en obras ampliará al otro lado del río el Parque dos Condes y hará edificables casi 6.000 metros hasta ahora cubiertos de maleza. La revalorización de Cobas, sin embargo, tropieza con un importante escollo: los supuestos solares son en realidad suelo rústico.
La decisión del alcalde de sacar adelante la urbanización de la denominada zona C, estancada desde hace veinte años, pone el foco del mercado inmobiliario en Cobas. Desde la entrada de ese barrio, donde confluirá la nueva calle que dará salida a Rof Codina, se tardan cinco minutos en llegar andando al centro por el Parque dos Condes. En el otro extremo, y a través de otra zona verde, lleva ese mismo tiempo acceder a la piscina municipal de A Pinguela sin necesidad de coger el coche. Esta ubicación privilegiada contrasta con la paradoja urbanística de Cobas, una calle edificada y provista de todos los servicios cuyos terrenos sin construir están catalogados como suelo rústico.
Rehabilitar lo ya existente
Sobre el papel, las viviendas consolidadas se pueden rehabilitar bajo determinadas condiciones que recoge la normativa autonómica. Los terrenos sin construir, sin embargo, no son edificables en su inmensa mayoría. Tan solo tienen la condición de solares las contadas parcelas libres que están situadas entre el cruce con la calle Tomás Vázquez y la vieja plazuela de Cobas.
A efectos urbanísticos, y según pudo confirmar este diario en la oficina municipal, los terrenos sin edificar en este barrio tienen la condición de suelo rústico. A partir del cruce con la calle del Río, dejan de ser solares a ambas márgenes hasta llegar a la parroquia de Piñeira. Del lado que discurre más próximo a la ribera del río, existen grandes fincas en las que pastan ovejas o se levantaron cierres con alpendres y árboles frutales.
Las viviendas unifamiliares se concentran desde la intersección de la calle del Río hasta el antiguo molino, aunque también se edificó en su momento en menor medida en la prolongación que se extiende hasta Piñeira. Aunque las casas disponen de agua, saneamiento y alumbrado, incluso las más alejadas del núcleo, Cobas nunca llegó a adquirir la condición de suelo urbano.
Monforte carece todavía de un plan general de ordenación municipal. Todos los intentos de aprobarlo resultaron fallidos y la Xunta se resiste ahora a financiar la redacción de un nuevo proyecto. El documento de referencia son las normas subsidiarias de planeamiento de 1985. Desde entonces se aprobaron diferentes planes parciales y estudios de detalle para resolver problemas puntuales, ninguno de ellos en la zona de Cobas.
Las obras de urbanización que prolongarán Rof Codina desde el puente nuevo hasta llegar a la entrada a Cobas, a la altura de la calle Fontecha, avanzan a buen ritmo desde su inicio el pasado 18 de enero. Los desbroces de las fincas dieron paso a la demolición de varias construcciones deshabitadas afectadas por la remodelación. A estas alturas solo queda por derribar una parte de la antigua fábrica de curtidos y un pequeño almacén situado en la fachada trasera de una vivienda la calle Ourense. Del lado de Rof Codina, el camino para abrir el nuevo vial está despejado.
La empresa Misturas, adjudicataria de las obras, también procedió esta semana a la demolición del muro de ladrillo que separaba la entrada de la calle Cobas de la denominada finca del Conde, donde se encuentra la guardería municipal. El mal estado de la pared, que se vino abajo en un tramo en los últimos años, había suscitado reiteradas quejas de los vecinos de la zona por el riesgo de accidentes.
La constructora, por otro lado, ya hizo acopio de material destinado a la explanación y dotación de servicios de los terrenos, en los que habrá cerca de 6.000 metros edificables y otros tantos que se destinarán a una nueva zona verde.
Crecen los expedientes por viviendas en situación irregular
El grupo municipal del PP planteó en el último pleno la necesidad de proceder a la delimitación de los núcleos rurales del municipio de Monforte para cumplir las directrices de la Lei do Solo de Galicia. La portavoz de este partido en la corporación, Katy Varela, quiso vincular esta cuestión con el creciente número de edificaciones expedientadas por la Axencia de Protección da Legalidade Urbanística (APLU). «No se pueden solucionar los problemas urbanísticos con unas normas de hace cuarenta años, es urgente contar con un plan general de urbanismo», argumentó la concejala del PP.
El alcalde, José Tomé, acusó a este grupo de tratar de confundir a la opinión pública para responsabilizar al Ayuntamiento de actuaciones que son competencia exclusiva de la APLU. Este organismo dependiente de la Xunta, precisó, «é competente no rural e no solo rústico». «Eles —añadió— mandan un escrito ao Concello para saber se unha obra fóra de solo urbano ten licenza ou non. Se as obras están dentro da lei e teñen licenza, non hai problema». Al Ayuntamiento, no obstante, le corresponde ejecutar las órdenes de derribo en los casos en los que la APLU considera procedente esa medida.
Saber si se puede o no
Tomé defendió en el pleno que las normas subsidiarias de planeamiento vigentes en Monforte definen perfectamente los núcleos rurales e hizo hincapié en que existe una oficina municipal de urbanismo a la que se pueden dirigir los vecinos «para saber si se pode
edificar ou non nunha parcela e o tipo de edificación que se pode facer».