«¿Aparcar hoxe en Monforte? Ten que ter paciencia»

Luis Díaz
luis díaz MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

Público en el puesto oficial de La Vuelta, instalado en la calle Cardenal
Público en el puesto oficial de La Vuelta, instalado en la calle Cardenal ALBERTO LÓPEZ

La prueba ciclista ambientó las calles en la recta final de un concurrido verano

03 sep 2021 . Actualizado a las 20:41 h.

El viernes amaneció con una niebla remolona en Monforte. Anticipo del sol que haría sudar la gota gorda, a eso de las cinco de la tarde, a los que no pillaron acera con sombra para esperar la llegada de los ciclistas de La Vuelta. A primera hora de la mañana, los turistas peregrinaban por el casco viejo en dirección a la oficina de turismo ajenos al runrún de la etapa. En las calles más próximas a la meta, el dispositivo especial de tráfico traía de cabeza a los panaderos. «Yo tengo que hacer el reparto, ¡qué quiere!», se quejaba uno, delante de un vigilante, en una calle próxima a la Compañía.

A las once de la mañana, algunos despistados todavía trataba de girar hacia el Colegio del Cardenal desde la rotonda de Correos. Armados de paciencia, los agentes de la policía Local y Nacional levantaban las vallas para facilitar que reculasen. Los más avispados buscaban a esa hora aparcamiento a la entrada de Cobas, barrio situado al otro lado del río pero a menos de cinco minutos a pie de la zona de meta. A esa hora, y debido a las restricciones en varias calles, no era fácil encontrar una plaza libre en la que dejar el coche. «¿Aparcar hoxe en Monforte? Ten que ter paciencia», le espetaba un vecino a un conductor aparentemente foráneo.

A la hora de comer, tampoco era fácil encontrar sitio en los restaurantes. La vuelta mueve mucha gente y las limitaciones motivadas por la situación epidemiológica pasan factura al sector de hostelería. «Pena dos contaxios de agosto, porque veu xente de moitos sitios», se oía decir a un camarero en una terraza con mesas sin ocupar por las restricciones sanitarias.