Acento argentino en el CB Chantada

luis conde MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

Con 32 años, Guido Villamil se ha convertido en un trotamundos del baloncesto

17 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Con sus 2,05 metros, el jugador argentino Guido Villamil se ha convertido en el referente del juego interior del Ucoga Seguros CB Chantada Ensino. De hecho, en el partido que los discípulos de Alberto Fafián disputaron el domingo en Betanzos, el pívot fue uno de los más destacados, contribuyendo de manera decisiva a la victoria de su equipo, que de esta manera consolidó su liderato en el grupo A-C de la liga EBA.

A sus 32 años, Villamil ha decidido incorporarse al proyecto deportivo que abandera Alberto Fafián. El argentino es un auténtico trotamundos del baloncesto. Nació en Argentina, y comenzó a practicar este deporte con 8 años. Hasta los 21, su carrera se circunscribió a Buenos Aires.

Pero llegó un momento en el que el jugador comenzó a buscar nuevos y ambiciosos retos, y fue justo en el año 2010 cuando decidió saltar el Atlántico y venirse a Galicia. A favor de la decisión pesó que sus abuelos viven en Vigo. «Quería probar fortuna fuera de mi país, y pensé que España era el lugar ideal. Eso sí, el primer año fue duro, porque nadie me conocía. Estuve a prueba en varios equipos, y finalmente jugué en la Seu d'Urgell», señala Villamil.

Rumbo a Galicia

Cuando acabó la temporada, el jugador se desplazó a Vigo para pasar las vacaciones de verano. Ahí, surgió la posibilidad de hacer una prueba en Cambados. Sus entrenamientos convencieron a los técnicos, que lo incorporaron al equipo. Llegó en uno de los momentos más gloriosos de la entidad, en la que coincidió con ilustres como Yago Casal y Alberto Rodríguez. El ahora jugador del CB Chantada fue clave en el ascenso de los pontevedreses a la LEB Plata.

Tras este éxito, Villamil cambió de aires. Pasó por Zamora y por León, pero acabó regresando a Cambados para estrenarse en la LEB Plata. Fueron tres campañas en el equipo pontevedrés.

La siguiente parada fue Francia. En el país galo jugó en el Lyon. «Fue una gran experiencia, porque aprendí un idioma más, y tengo que decir que me sentía como en casa. Lo curioso es que la opción de irme a Francia surgió como excusa para que otros equipos de España que se habían dirigido a mí concretaran su oferta, pero al final acabé en Lyon», afirma.

En el hecho de que la experiencia fuera grada en Francia también influyó haber conocido a su mujer, Roberta. «Ahí la conocí. Ella es italiana y pasamos mucho tiempo en Pescara, lo que me ayudó a conocer otra cultura», indica.

Tras su paso por Francia, su siguiente parada fue Tarragona. En la ciudad catalana jugó con el equipo en la liga EBA, volviendo después a Zamora. No obstante, como no estaba jugando demasiado en la escuadra castellana, se apuntó a una nueva aventura: fichar por un equipo de Alemania, donde también demostró la calidad que atesora. «Estuve cerca de Hamburgo», añade.