Denuncian una mortandad de alevines de trucha en O Courel

Decenas de ejemplares muertos aparecen en el arroyo de A Seara, en Ferramulín

Algunos de los peces muertos que aparecieron en el arroyo de A Seara a su paso por Ferramulín
Algunos de los peces muertos que aparecieron en el arroyo de A Seara a su paso por Ferramulín

quiroga / la voz

La asociación de propietarios particulares de Ferramulín -en el municipio de Folgoso do Courel- denunció a la Consellería de Medio Ambiente la aparición de decenas de alevines de trucha muertos en el arroyo de A Seara, que en esta localidad se une con el de Visuña para formar el río Selmo. Según indicó el portavoz del colectivo, José Antonio González, los vecinos notaron la presencia de los peces muertos en la tarde del miércoles. Buena parte de ellos fueron vistos a la altura de un puente situado en el punto donde confluyen los mencionados arroyos. «Non se sabe cantos alevíns puideron morrer, porque debaixo da ponte habería entre cincuenta e sesenta exemplares, pero moitos outros puideron ir polo río abaixo», explica.

Por la mañana, aproximadamente, entre las doce y las tres -continúa González-, un grupo de trabajadores de una empresa privada estuvieron recogiendo muestras de agua del arroyo en la localidad. «Tamén soltaron descargas eléctricas na auga cuns aparellos que traían, parece ser que para recoller mostras de alevíns», dice asimismo el portavoz vecinal. «Polo que puidemos saber despois, traballaban por encargo da Confederación Hidrográfica do Miño-Sil», añade. Estos trabajos se llevaron a cabo aguas arriba del puente, en un tramo de aproximadamente un centenar de metros.

González dice asimismo que mientras estos operarios realizaban dichas tareas, unos agentes ambientales pasaron por la localidad y observaron durante un tiempo las operaciones para después marcharse. «Por entón os veciños non notaron nada raro, pero sobre as catro da tarde viron que no río había moitos peixes mortos», agrega.

El portavoz de la asociación avisó después del hecho a los reponsables locales de los servicios de Medio Ambiente. Unos agentes de este departamento se desplazaron a Ferramulín en torno a las ocho de la tarde y tomaron muestras de los peces muertos y del agua del río, además de recoger los testimonios de los vecinos. «Agora estamos esperando a coñecer os resultados das análises que fagan os técnicos de Medio Ambiente -dice José Antonio González-, porque tememos que a mortandade de peixes puido deberse ás descargas eléctricas que se fixeron pola mañá no río».

«Depurar responsabilidades»

En caso de que se pruebe que la muerte de los alevines de trucha tuvo esta causa, apunta Gónzalez, la asociación local de propietarios espera que se tomen medidas. «Queremos saber cal foi a causa exacta das mortes dos peixes e pensamos que habería que depurar responsabilidades se se demostra que este estropicio se debeu a que o traballo de recollida de mostras non se fixo co coidado debido», concluye.

«Salvamos os ríos e todo o pago que recibimos polo noso esforzo son cousas como esta»

El portavoz de la asociación de propietarios de Ferramulín considera que la mortandad de alevines de trucha que se registró esta semana en la confluencia de los arroyos de A Seara y Visuña es un nuevo episodio del «abandono» que a su juicio sufre esta localidad, situada en el límite entre las provincias de Lugo y León. «Aquí non funcionan ben nin a cobertura telefónica nin Internet, nin hai transporte público, e non se teñen para nada en conta os esforzos que fixeron os veciños para preservar o entorno natural», afirma.

A este respecto, José Antonio González recuerda a finales de la década de 1990 existió un proyecto para construir en el entorno de la localidad una minicentral hidroeléctrica que si hubiese llevado a cabo habría afectado a los cauces del río Selmo y el arroyo de A Seara. «Ese proxecto non se chegou a realizar grazas á oposición dos veciños, que conseguiron salvar unha das áreas de maior valor natural e paisaxístico da serra», comenta.

Límites con León

González recuerda también que en el 2010 se resolvió un litigio entre los habitantes de esta localidad y los de la parroquia de Villarrubín -del municipio leonés de Oencia- que hizo que se precisasen los límites administrativos entre Galicia, hasta entonces poco claros en esta zona. «Salvamos os ríos e fixemos un traballo que debían ter feito as administracións, e todo o pago que recibimos polo noso esforzo son cousas como esta mortaldade de troitas», afirma. «O pobo de Ferramulín está farto do maltrato do seu entorno e de estar aínda máis castigado que outras localidades da serra», agrega.

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