Una tradición del siglo XVIII

LEMOS

ALBERTO LÓPEZ

Cientos de fieles de la comarca participan en la procesión del Divino Ecce Homo en Rubián

14 sep 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

No solo lo profano centra el interés de las fiestas del Ecce Homo, sino que el protagonismo también se lo lleva el apartado religioso. Cada año son cientos de fieles los que se desplazan a Rubián para participar en las distintas misas que se celebran desde primera hora de la mañana en la capilla del Ecce Homo. Estos oficios religiosos se celebran mañana -es el día grande de los festejos- y el domingo.

A la una del mediodía, el fervor religioso alcanza su punto álgido con la procesión, en la que los devotos sacan todas las imágenes, entre las que están Santiago Apóstol, Sagrado Corazón de Jesús, Ecce Homo, la Virgen y San Antón. Justo detrás de esta comitiva se sitúan exvotos de fieles, que se corresponden con las partes del cuerpo humano. Están hechas de cera.

Resulta llamativo ver como a estos oficios religiosos acuden muchos fieles descalzos y vestidos con un hábito. Se trata de una penitencia que hacen con un hábito. También los hay que van de rodillas.

Sus orígenes

La tradición del Divino Ecce Homo se remonta al siglo XVIII. La documentación que se encontró atestigua que la fiesta tiene 330 años de antigüedad. Estos festejos siempre tuvieron mucha aceptación en toda la comarca de Lemos.

Estuvieron ligados a una romería que durante muchos años se celebró en el entorno de la capilla del Ecce Homo de Rubián. Llegaba gente de toda la provincia. En esta fiesta se organizaban comidas campestres, en las que participaban familias enteras y grupos de amigos, que degustaban la gastronomía y el vino de la zona.

Muchos eran los romeros que prolongaban su presencia en Rubián todos los días que duraban estos festejos. Los vecinos y habitantes de la localidad demostraban su gran hospitalidad ofreciéndoles sus casas para que pudieran pernoctar en ellas. Esta romería estaba al nivel de las más importantes de las que se celebran actualmente en la provincia. Con el paso de los años, la romería se fue perdiendo.

Los fieles y devotos que padecían alguna dolencia o bien tenían familiares enfermos reproducían en cera la parte afectada del cuerpo y después colocaban el exvoto en la imagen del Ecce Homo. Lo hacían porque existía la creencia de que después de las ofrendas, los enfermos y convalecientes se curaban gracias a la intensa fe que tenían.

Las indulgencias

La capilla del Ecce Homo cuenta con el privilegio de conceder indulgencias al rezar todos los días de las fiestas. Esta concesión fue otorgada a por un cardenal y aparece recogida en un escrito que está en la capilla.