Un recorrido circular permite conocer un espectacular complejo arqueológico en Ribas de Sil
28 jul 2018 . Actualizado a las 21:21 h.El municipio de Ribas de Sil conserva importantes rastros de la minería aurífera de la época romana. El más notable es el complejo de O Covallón, en la parroquia de Santiago de Soutordei, formado por las minas a cielo abierto de O Covallón, O Vogo y A Escrita, además de la explotación subterránea conocida por túnel de Augas Santas. El ayuntamiento empezó recientemente a acondicionar los caminos que llevan a estos lugares. Falta una segunda actuación que sería la limpieza del acceso al túnel y a la mina de A Escrita. Estos puntos serán unidos más adelante por una ruta arqueológica.
Para visitar estos lugares se puede iniciar el recorrido en la aldea de Lousadela, que conserva un notable conjunto de arquitectura tradicional, en el que destacan varios sequeiros. Una vez allí, hay que tomar una pista asfaltada que lleva a la aldea de As Portas, situada a 1,3 kilómetros. El recorrido permite disfrutar de unas excelentes vistas de este territorio montañoso en el que predominan los bosques espesos y los profundos y abruptos valles de los ríos de As Portas y San Pedro. A la entrada de As Portas, un panel indica el camino hacia la mina de O Vogo, situada a unos doscientos metros. La senda inicia una fuerte subida y cruza la antigua explotación, donde se aprecia un corte en el terreno de unos cien por treinta metros y una profundidad de entre cuatro y otro metros.
Un gran socavón
Seguimos ascendiendo por una pista de tierra hasta el kilómetro 2,2, donde se halla la mina de O Covallón. Consiste en un gran socavón abierto en la montaña cuyas paredes alcanzan hasta unos sesenta metros de altura. Tiene una longitud de unos 150 metros y una anchura de unos cuarenta. En la parte inferior, sobre la pared rocosa frontal, se aprecia una galería de prospección y al lado una galería de explotación. En la parte superior, a unos noventa metros, se hallan varios pozos de prospección protegidos por cierres metálicos, al igual que la mina de O Covallón. Estos pozos tienen curiosos nombres: O Bídalo, Os Guetas, A Sala que Toca -los vecinos tiraban piedras en su interior, como diversión, para oír el ruido que hacían al caer- y O Migueliño, que era como llamaban a un vecino que pasaba el tiempo escarbando en la mina con la ilusión de encontrar oro. Se cuenta que estos pozos sirvieron de refugio a guerrilleros en la posguerra y que la Guardia Civil hizo varias incursiones en su busca.
Una vez visitada la mina de O Covallón, seguimos caminando otros trescientos metros por la pista de tierra hasta llegar a una bifurcación. El ramal de la derecha lleva a los pozos de prospección por encima de O Covallón. Para seguir debemos tomar el camino de la izquierda.
Unos cuarenta metros más adelante se halla la mina subterránea de Augas Santas. Aunque todavía no está señalizada, localizarla es tarea fácil, ya que de su interior sale un curso de agua que llega hasta la misma pista. Solo hay que seguir este canal unos diez metros para llegar hasta la boca. Tiene una longitud transitable de unos 150 metros y se puede recorrer en su mayor parte de forma erguida. A unos cincuenta metros de la entrada brota un pequeño manantial que en tiempos estaba canalizado hasta la aldea de Lousadela. El agua era aprovechada para regar prados y huertos. Por encima de esta mina existe otra explotación a cielo abierto conocida por O Covallón Pequeno.
Para seguir el recorrido hay que continuar por la pista principal, ahora en descenso, hacia la mina de A Escrita, situada a unos setecientos metros. Antes de llegar a ella hay que ignorar dos desvíos a la derecha, situados a unos sesenta y a unos seiscientos metros de la mina de Augas Santas.
La mina de Escrita es también una explotación minera a cielo abierto. Llega a los seis metros de profundidad y tiene una longitud de unos 230 metros por una anchura aproximada de sesenta metros. En la parte alta de la explotación, justo donde el camino la bordea, se aprecian abundantes restos de cantos rodados o muradellas, producto del lavado del terreno en busca del oro.
En el kilómetro 3,8 el camino -más bien pista de tierra- empata con la carretera que lleva a Soutordei. Hay que desviarse a la izquierda y seguir por el asfalto en dirección a Lousadela, final e inicio de la ruta, que se encuentra a una distancia de setecientos metros.
Desde san clodio
Hay que salir de la capital del municipio por la carretera que lleva al Alto da Moá y Castro Caldelas. En el kilómetro 2 hay que desviarse a la izquierda por un vial asfaltado hacia Vilar do Mato y Lousadela, que está a cinco kilómetros