monforte / la voz

El yacimiento paleolítico del monte de Valverde, en Monforte, se descubrió en el 2007 y fue objeto de prospecciones arqueológicas ese año y los dos siguientes. A pesar del tiempo transcurrido desde entonces, sigue proporcionando sorpresas. El análisis de los artefactos líticos hallados en este lugar prueba que entre ellos hay varias piezas de sílex que proceden de las tierras pertenecientes al municipio asturiano de Piloña, a una distancia de en torno a 190 kilómetros en línea recta de Monforte.

Los investigadores del yacimiento de Valverde -encuadrados en el proyecto «Ocupaciones humanas durante el Pleistoceno de la cuenca media del Miño», coordinado por la Universidade de Santiago- llegaron a esta conclusión tras estudiar las piezas en colaboración con científicos de la Universidad de Oviedo. «Las piezas están hechas con un tipo de sílex muy propio de la zona de Piloña y algunas contienen fósiles microscópicos, que es un rasgo característico de estos minerales», explica el arqueólogo Arturo de Lombera, codirector de los trabajos de campo de este proyecto científico.

De Lombera señala que esta es la primera vez que se documenta la presencia de herramientas fabricadas con sílex procedente de otros territorios en un yacimiento paleolítico de Galicia. Sin embargo, con anterioridad ya se habían descubierto piezas de sílex oriundo de lugares todavía más lejanos -como el sur de la Península- en yacimientos gallegos de épocas muy posteriores, como la llamada prehistoria reciente.

Movilidad humana

La presencia de herramientas hechas con materiales procedentes de lugares situados a cientos de kilómetros de distancia, apunta por otro lado Arturo de Lombera, es algo común en los yacimientos del Paleolítico y es una prueba de la movilidad territorial de los grupos nómadas de ese período de la prehistoria. «Sin embargo, no hay que creer que un individuo concreto o un grupo de individuos viajó desde el valle de Lemos hasta Asturias para buscar estas piezas, o que alguien vino directamente de Piloña hasta Monforte trayéndolas consigo, porque todo indica que en realidad las herramientas líticas iban pasando de unos grupos y unos territorios a otros a través del trueque», explica el arqueólogo. De este modo -agrega- se han encontrado en la región cantábrica útiles fabricados con sílex nativo del sudoeste de Francia. En el valle del Côa, en el norte de Portugal, se descubrieron piezas hechas con sílex procedente de la Estremadura portuguesa. «Los grupos humanos del Paleolítico se movían constantemente, pero se mantenían dentro de un determinado territorio y no llegaban tan lejos, mientras que las materias primas podían llegar a recorrer distancias muy grandes mediante el intercambio entre grupos vecinos», precisa.

Aunque los hallazgos de este tipo son relativamente habituales, indica asimismo De Lombera, está claro que las comunidades humanas paleolíticas se abastecían ante todo de materia prima local para fabricar sus herramientas. El yacimiento de Valverde es una prueba de ello, ya que la mayoría de las numerosas piezas que se hallaron en él están hechas con cuarcitas nativas del valle de Lemos y de otras partes de Galicia. Los útiles tallados en sílex de origen asturiano son solo una media docena escasa entre muchos centenares.

Un territorio que fue habitado solo durante el verano

El monte de Valverde continúa siendo el único lugar de Galicia en el que se ha descubierto un yacimiento arqueológico del Solutrense, un período cultural del Paleolítico Superior que se desarrolló aproximadamante entre hace 22.000 y 17.000 años. Los arqueólogos han atribuido al yacimiento monfortino una antigüedad de en torno a 20.000 años, basándose en sus similitudes tecnológicas con el de Las Caldas -en Asturias-, que se ha podido datar con precisión mediante técnicas como el radiocarbono.

Las herramientas líticas descubiertas en Valverde están fabricadas en cuarzo, cuarcita común, cuarcita de grano fino, cristal de roca, argilita, lidita, hematita y sílex. El conjunto comprende útiles fabricados con seis tipos distintos de este mineral, que no se encuentra de forma natural en el sur lucense.

La cultura solutrense coincidió con una época de frío extremo, el llamado Último Máximo Glacial, en el que una gran parte de Europa quedó despoblada debido a las duras condiciones ambientales. Durante ese período, los grupos humanos se concentraron en determinados territorios donde el clima resultaba más soportable y la vegetación y la fauna eran más abundantes. El valle de Lemos parece haber sido una de estas áreas de refugio, aunque los investigadores piensan que en invierno el clima de este territorio era demasiado inhóspito para albergar grupos humanos. En en el interior de Galicia, las temperaturas medias durante el período invernal oscilaban entre los cero grados centígrados y los dos dos grados bajo cero. En la época más inclemente del año, los nómadas solutrenses que acamparon en el monte de Valverde se desplazaban probablemente a las regiones litorales, como puede ser la costa sudoeste de Galicia.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

El sílex que viajó de Asturias a Monforte