Una pescadería histórica en Monforte

francisco albo / luis díaz MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

Un antiguo edificio situado junto a la muralla encierra un pasado prácticamente desconocido

21 ene 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

La antigua casa adosada a la muralla de Monforte cuya rehabilitación se ha paralizado por exigencias de la Dirección Xeral do Patrimonio Cultural tiene un pasado prácticamente desconocido. Según los datos recogidos por el investigador de la historia local Felipe Aira para un libro que tiene en preparación, este inmueble albergó durante mucho tiempo un establecimiento de pescadería, o tal vez más de uno. La construcción de encuentra junto a la Porta da Alcazaba, que -según indica Aira- empezó a ser llamada así en el siglo XIX. «En documentos de los siglos XVI y XVII se la denomina Puerta de las Pescaderías o de la Carnicería, lo que indica que esas actividades tuvieron mucha tradición en ese lugar», explica.

Aira apunta por otro lado que el célebre catastro del marqués de la Ensenada -realizado a partir de 1745- menciona la existencia en este paraje de «una casa que sirve de pescadería» provista de una balconada, que entonces estaba ocupada por «dos traficantes de pescado». El inmueble, según dicho documento, medía 36 varas de frente y cuatro de fondo. «Probablemente se trata del mismo edificio que se conserva en la actualidad, aunque puede haber sido reformado o reconstruido varias veces desde entonces», opina el investigador. «Pero su tipología seguramente sigue siendo muy parecida a la que tendría en aquella época», añade.

En la misma plaza donde se halla este edificio -indica Felipe Aira por otra parte- también existió una carnicería que aparece mencionada en documentos de diversas épocas. Uno de ellos es el libro de registro de escrituras del monasterio de San Vicente, compuesto por fray Mancio de Torres en el siglo XVI, que contiene referencias a esta carnicería fechadas en 1574 y 1579. «Los documentos que encontré no permiten saber la ubicación exacta del establecimiento, pero sin duda estaba en esa plaza», comenta.

Plaza de la Sal

Por otro lado, el investigador apunta que este espacio fue conocido antiguamente como plaza de la Sal, según indican varias testimonios documentales de los siglos XVII y XVIII. «La presencia de pescaderías y carnicerías cuadra muy bien con ese nombre, porque es lógico pensar que la venta de sal se llevase a cabo en la misma zona donde se vendían carnes y pescados», señala.

El Ayuntamiento planeó demoler la Porta da Alcazaba en 1911 a causa de unos desprendimientos

Entre los documentos históricos rescatados por Felipe Aira hay algunos que indican que la Porta da Alcazaba -así como el torreón contiguo- estuvo a punto de ser demolida por el Ayuntamiento hace algo más de un siglo. «Lo intentaron en varias ocasiones y según los documentos del archivo histórico municipal, cuando estuvieron más cerca de hacerlo fue en enero de 1911», señala el investigador.

El motivo de estos planes de demolición fue que en esa época se produjeron varios desprendimientos de piedras y tierra en la parte de exterior de ese tramo de la muralla, que acabaron cayendo sobre la cercana iglesia de A Régoa. «Cuando se construyó la iglesia, por falta de espacio, no se dejó un talud suficiente para evitar posibles desprendimientos -indica Aira- y más adelante, al edificar la sacristía, se quitaron tierras y piedra por debajo de las peñas sobre las que se levanta esa parte de la muralla». Los responsables municipales -agrega- temieron que los desprendimientos que se registraron en la ladera durante la primera década del siglo pasado acabasen arrastrando la muralla y por tal motivo pensaron en desmontar todo ese tramo de la antigua fortificación.

Una entrada principal

Felipe Aira indica por otro lado que la Porta da Alcazaba fue considerada durante mucho tiempo como la entrada principal del burgo amurallado, junto con la de Zapatería o Cárcere Vello. «Por esa puerta, a través de la actual calle Abelardo Baanante o Calexa, se bajaba hasta el puente viejo, que durante mucho tiempo fue la única salida de Monforte en dirección a Santiago», comenta. La plaza de Pescaderías, a juicio del investigador, fue uno de los espacios más importantes del antiguo burgo por el hecho de estar junto a esa entrada y por la actividad comercial que albergó.

El PP pide otro plazo de consultas dal plan especial cuando se revisen las alegaciones

El grupo municipal del PP solicitará al alcalde la apertura de un segundo plazo de exposición pública del plan especial de protección del conjunto histórico cuando finalice la revisión del centenar de alegaciones que fueron presentadas en el período inicial de consultas. Este partido también registró una reclamación con una serie de sugerencias que, según precisa, son reflejo «dos criterios expostos polos veciños e, de modo particular, dos técnicos e construtores locais». Los populares comparten con los profesionales del sector que, sin necesidad de elaborar un plan alternativo, resulta preciso «poñer de manifesto certas cuestións que pretenden mellorar o contido do plan».

Con carácter general, el PP echa en falta un plan más ambicioso. «Deberan potenciarse zonas singulares da cidade e non focalizar só nos puntos máis significativos, para os que tampouco se achegan solucións atractivas», señala este partido. Desde su punto de vista, la propuesta del equipo redactor de dotar de más arbolado a la plaza de España es «irracional».

Rebajar la protección

Tampoco comparten los populares la falta de respuesta del plan a las medidas que plantean los vecinos de la Compañía para mejorar la estética de las edificaciones situadas frente al Colegio del Cardenal. «Non se tivo en conta aos grupos da oposición, tampouco aos axentes, técnicos e construtores que pola súa experiencia no medio poderían ter achegado os seus coñecementos», dice la portavoz del PP, Julia Rodríguez. Según su criterio, sería necesario evitar la sobreprotección de determinadas edificaciones catalogadas, armonizar las alturas y potenciar las medidas encaminas a visibilizar el Camino de Invierno.